Pringlense en Italia

"El tango está afectado porque implica el abrazo",

11/05/2020
E

l bailarín y profesor Marcos Beratz acababa de abrir una escuela de baile argentino en Olbia, Sardegna, donde vive con su pareja, cuando inició la cuarentena. Nació en Darregueira, se crió en Paraje Fra-Pal y dio los primeros pasos en el 2x4 en Bahía Blanca.

 


El año pasado, el bailarín y profesor de tango (y también Chef y productor de eventos) Marcos Beratz y su pareja, la abogada y emprendedora Andrea Perrone, recorrieron distintos países de Europa durante varios meses antes de tomar la decisión de radicarse en Olbia, ciudad costera de la paradisíaca isla de Sardegna, en Italia.
Ambos de espíritu viajero y perfil emprendedor sintieron que este era el sitio en el que querían estar, al menos, en los próximos años para desarrollar sus proyectos de vida y también porque este sitio les permitía gestionar la ciudadanía de forma más ágil y personalizada.

Con la decisión tomada, regresaron a Argentina, vendieron el auto y demás pertenencias (y regalaron tantas otras) y se mudaron al Viejo Continente.

En Olbia, Beratz inauguró una Escuela de Tango junto a su pareja de baile, Daniela Martínez (quien también es argentina) muy poco antes de que se inicie el aislamiento obligatorio.

"Organizamos encuentros, clases particulares y estábamos haciendo un trabajo fino para la temporada, en la que se trabaja mucho con el show y las milongas y llegó la cuarentena. No nos quedó otra que recurrir a la experiencia y a la tranquilidad", dijo.

"El tango es lo más afectado en todo el mundo porque implica el abrazo, y es lo que más perjudica. Creemos que será lo último que se pueda volver a hacer en todo el mundo: abrazarse", señaló.

El profesor de 39 años (quien reconoce al bailarín y maestro de Danza Clásica y de Flamenco, David González, como uno de sus principales mentores) contó que en un principio no se cortaron las clases pero se tomó la precaución de que quienes concurrieran bailaran de forma individual.

"Trabajamos con muchas herramientas y técnicas, con la energía y con todo lo que se puede trabajar sin el abrazo. Fue muy complicado pero tratamos de que la gente pudiera encontrarse y pasarla bien dejando de lado el estrés del trabajo", comentó.

El lunes siguiente fue caótico y drástico: se paralizó todo.
Había mucho miedo en la población y se decía que en la ciudad había tan solo 6 respiradores para más de 55 mil habitantes.

"Olbia no es zona industrial, tiene mayor movimiento en época de turismo. Se sabía que en el norte estaba todo muy mal por el virus pero no se pensó que iba a llegar hasta acá", dijo Beratz.

"Económicamente no estábamos preparados ni organizados. Fue terrible. Está siendo así. Intentamos sacar desde adentro la experiencia de vida y de viajes, Tratamos de entender las etapas de la desesperación y la ansiedad para manejarlas con mucha conciencia y respetarlas", dijo.

En Olbia no hubo muertos por la pandemia y hasta el momento y se registraron, hasta el momento, menos de 20 afectados.

Hace dos semanas el artista inició clases online aunque se encontró con un obstáculo: en Italia hay muchas personas de edad avanzada interesadas en el tango pero que no se llevan nada bien con la tecnología.

"Acá el artista, y en particular el profesor de tango, puede vivir de su arte. El tango es más valorado económicamente", dijo.

"Apenas iniciamos una movida de arte, tuvimos una respuesta automática, impresionante y eso nos llevó a armar una escuela", señaló.

Hoy con su pareja de baile preparan las clases a distancia (ella quedó varada en Roma) y dan sesiones por Whatsapp individuales o en pareja.

"Fue un resultado muy bueno. Los alumnos se sienten bien y más allá de la técnica que podamos corregir, hay diferentes tipos de alumnos. Algunos están solos y nosotros somos la válvula de escape. Algunos nos han dicho que nuestras clases son el único contacto que tienen en el día", confió.

 

SU TRAYECTORIA

Marcos Beratz tiene 39 años, nació en Darregueira y se crió en Paraje Fra-Pal (Coronel Pringles) donde cursó la primaria.

 

 

Cursó la secundaria en el CEPT N°3 del Paraje Don Alfredo, en el campo donde trabajaba su papá José. Su mamá Griselda es cocinera de este establecimiento.

A los 18 años se mudó a Bahía Blanca para estudiar la carrera de Chef en el Instituto Pedro Goyena (fue parte de una de las primeras camadas de egresados).
En el tango dio sus primeros pasos junto a los bailarines Sergio y Adriana y tomó capacitaciones durante tres años en la Escuela de Danzas Clásicas.

Luego se estableció en Coronel Pringles donde abrió un espacio cultural con disciplinas como expresión corporal, teatro, tango, yoga y danza.

Paralelamente, junto a quien en ese entonces era su pareja en el baile y en la vida, Daniela Martínez, hacía shows en fiestas de toda la provincia y se presentaba en teatros.

Más tarde se mudaron a Río de Janeiro, donde hizo muchas presentaciones y a Buzios, donde fueron contratados para hacer un número fijo por el dueño de un restaurante argentino. Allí se separó de su pareja pero la relación laboral y de amistad siguió adelante.

En este período fue gerente de producción de una productora de eventos, que combinaba arte y marketing y resolvía la escenografía para carnavales.

En uno de sus vuelos de Buenos Aires a Río conoció a su actual pareja, con quien vivió 5 años en Misiones y el año pasado recorrió Rumania, Bulgaria, Irlanda, Alemania e Italia entre otros destinos.

Ella es abogada especialista en medioambiente y desarrolla Tekó Cosmética Natural, una línea que busca volver a las raíces y apunta al cuidado personal con el uso sostenible de los recursos.
LA NUEVA

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