Situación de calle: una historia de  desarraigo, adicción y asistencia
CIUDAD

Situación de calle: una historia de desarraigo, adicción y asistencia

04/09/2019
L

a de N.N. es una de las tantas historias que confluyen entre las personas en situación de calle, tan particulares y con tantas aristas que hacen de esta problemática una compleja realidad.

 


No importa su nombre, es un vecino de nuestra ciudad ,que necesita ayuda. Como tantos otros que deambulan por la noche o en la madrugada completamente drogados o alcoholizados.
Su historia es sólo una de las tantas que confluyen en la calle y que hacen de esta problemática una realidad tan diversa y compleja, tanto para etiquetar como para abordar.

El tema, vino a raíz de un mensaje enviado por Facebook, donde la usuaria Marilina Luna, se manifestaba apenada por haber visto a un joven tirado en la calle completamente drogado, y nadie se acercó para ayudarlo o preguntarle si necesitaba algo.

El Orden se comunicó vía telefónica con Marílina quien nos manifestó: "Vi que la gente pasaba cerca de él, a nadie le importaba y seguía de largo. Es una persona que está enferma, tampoco podemos mirar para el costado porque él se deje morir. Me acerqué y le pregunté si necesitaba algo y me dijo: "Solamente me quiero morir", y me contó que no tenía familia, ni nada. A veces se le da más importancia a un perro que está en la calle y no a una persona que está tirada y a su manera pidiendo ayuda. Esto es un pueblo chico, tenemos que ser más unidos. ¿Dónde está ese amor al prójimo?, que esas actitudes es como si estuvieran diciendo ¡que lo vamos a ayudar si es un drogadicto1. Hay muchos casos así, ese lugar está minado de drogas. Me da pena este joven, porque está mal, y aunque no quiera internarse por propia voluntad, deben hacer algo, para que no termine mal", remarcó Marílina.

Una triste historia de vida, de las tantas que hay. En la calle no hay historias lineales. Hay marginalidad, desarraigo, pobreza, adicciones e incluso gente que está en la calle, pero que no duerme en ella.
Cada una de las personas que son asistidas por dispositivos estatales o por organizaciones que trabajan la problemática tiene su propia historia. A veces muchos de esos factores confluyen, a veces sólo algunos, a veces todos. Allí reside la dificultad a la hora de intentar abordar debidamente este cúmulo de carencias, sobre todo teniendo en cuenta que los dispositivos estatales recién están comenzando a mirar hacia allí con detenimiento. Una mirada atenta que parece haber llegado tarde, ante la responsabilidad que le cabe al Estado por el denominador común de todas las historias: la exclusión social.

El caso de N.N, quien se quedó sin nada, con una adicción a cuestas y quiere dejar la calle pero no encuentra la manera, es quizás el estereotipo de persona en situación de calle. Pero en la misma vereda conviven también otras historias: la de gente que no se quieren comprometer, la de un montón de jóvenes, que a los 20 años, ya no tienen futuro ni vida, se la quitaron siendo niños y a los 22 o 24 años se quiere morir.

Mientras el sistema sigue generando exclusión, ante esta situación los dispositivos estatales todavía deben perfeccionarse ya que no pueden aún dar una respuesta adecuada para evitar que personas como N.N. sigan eligiendo tirarse en la calle, en lugar de estar en los hogares, con todo lo que eso implica y el peligro de morir por hipotermia que aparece ante la llegada de cada crudo invierno.
Para N.N. la solución -en su caso personal- sería tener un techo donde poder estar tranquilo, sin horarios y con esa "libertad" que él siente le da la calle y la droga, pero está enfermo y necesita que sea otro ente quien lo ayude.

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