La visita de Jorge Luis Borges a Pringles y  'La promesa'
EL ARCÓN DE LOS RECUERDOS

La visita de Jorge Luis Borges a Pringles y 'La promesa'

17/09/2020
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nbsp;El notable escritor visitó Coronel Pringles en tres ocasiones: el 10 de Julio de 1970, el 15 de noviembre de 1975 el 11 de septiembre de 1982, en el marco de los actos programados por el Centenario de nuestra ciudad.

 


La primera vez que Jorge Luís Borges visitó Coronel Pringles, fue en el año 1870, en ocasión del aniversario de la creación de nuestro partido, que en aquellos años se conmemoraba el 10 de Julio (fecha de la Ley 1479 de creación de Coronel Pringles y Coronel Suárez).

El acto fue organizado por la Comisión Municipal de la Dirección de Cultura, que cumplía funciones en forma honoraria, en el local de Casa de Cultura que por ese entonces funcionaba en la Sociedad Cosmopolita de S.M.
En esa oportunidad lo acompañaba Haydee Santellán,, quien era secretaria de Borges en la Biblioteca Nacional

En el acto, realizó la presentación el entonces Secretario de la Intendencia, señor Joaquín Ricardo De Adúriz, y dos poesías de Borges fueron recitadas magistralmente, por la profesora Esther Lina Agostini de Pujol.

A continuación, Borges habló sobre el tema Los Malones y La Conquista del Desierto, en cuya exposición se refirió a dos obras fundamentales de la Literatura Argentina: Martín Fierro, de José Hernández, y Una Excursión a los Indios Ranqueles, de Lucio V. Mansilla, "siendo escuchado con creciente interés por parte del numeroso público", como recuerda la crónica del diario EL ORDEN de dicha fecha.

La Municipalidad había organizado una cena -recuerda Joaquín de Adúriz- en el restaurant del Hotel Avenida, donde compartió la mesa con el homenajeado, y con "el director de cine Hugo Santiago y su traductor al inglés, el Dr. Giovanni".
"Allí, surgió el compromiso para viajar en la mañana siguiente a Coronel Suárez, en virtud que Borges quería tocar el busto de su bisabuelo, Manuel Isidoro Suárez, el ´vencedor de Junín´".

"Y en ese viaje:… es el Dr. Isidro Lozano quien junto al intendente Sr. Juan Pedro Piccone, le cuentan a Borges anécdotas y sucesos vinculados fundamentalmente a la picaresca, o al drama derivado de la grandeza y la miseria de la política criolla lugareña".

"Borges escuchaba entusiasmado, y yo los observaba como un testigo elegido por no sé qué hada buena. Allí es cuando el Dr. Isidro Lozano cuenta vivencias de sus comienzos como médico en Pringles, vinculadas a la vida de entonces, hasta llegar a su correligionario y colega, el Dr. Manuel B. Cabrera,, que daría origen a uno de los cuentos más felices de Borges y que publicara en su obra 'EL ORO DE LOS TIGRES', en el cuento 'La Promesa'", (VER RECUADRO APARTE), relató Joaquín R. De Adúriz.

LA SEGUNDA VISITA
La segunda ocasión que visitó Borges nuestra ciudad, fue para el 10° aniversario del Club de Leones de Coronel Pringles, el 15 de noviembre de 1975.
La iniciativa fue del entonces presidente del Club Leo (club que reunía a los jóvenes, generalmente alumnos del nivel secundario), Gustavo Pérez Santellán.

La conferencia fue en el Colegio Sagrado Corazón y Borges llegó acompañado de un sobrino, José Oscar Suárez. Como escritor atento a lo que se contaba a su alrededor, le pidió a su sobrino que tomara nota de algunas anécdotas que se relataron durante un café.

Ya en el Salón del Colegio, se le solicitó que hiciera una "prueba de micrófono", para lo que recurrió a unas estrofas del Santos Vega.
Luego dio inicio la charla, en esta ocasión sobre La Poesía Gauchesca y El Martín Fierro.

SU ÚLTIMA VISITA
La última visita fue en el marco de los actos que se realizaron para el Centenario de nuestro partido, el 11 de septiembre de 1982.
Entonces hubo un encuentro con estudiantes secundarios en la confitería de un hotel local.

La iniciativa esta vez fue de Rotary Club, su acompañante la escritora Alicia Jurado, y el lugar el Teatro Español.
Allí hubo panelistas que le propusieron diversos temas: la poesía, el ultraísmo, el cuento, la figura de Juan Pascual Pringles, Cervantes, Joyce, Kafka…

Al día siguiente, plantó un aromo -que ya no existe- en el Patio de los Árboles Históricos de Casa de Cultura, (posiblemente sea reemplazado por otro, en el marco del 134° aniversario de Coronel Pringles, el 24 de septiembre, aunque de manera virtual, por el protocolo vigente por la pandemia)

Sin duda, por estas razones, Borges -además de por ser la figura relevante de las letras hispanas- merece este recuerdo.

 

De esta manera, tres fueron sus visitas a Coronel Pringles y una de las calles de la ciudad, lleva su nombre.
La Ordenanza de 1988, estableció que la calle 3, en el tramo entre 36 y 40, se denomine Jorge Luis Borges, para recordar al "escritor argentino que se constituyó en una de las figuras más destacadas dentro de las letras universales, unido por vínculos afectuosos a Coronel Pringles y que visitara reiteradamente nuestra ciudad".

En el año 2006, alumnos de 3er. Año Polimodal de la Escuela Media Sagrado Corazón, bajo idea y coordinación de la profesora María Victoria De Aduriz, realizaron una publicación en nuestras páginas, titulada "Borges en Pringles - Pringles en Borges, que consultamos para escribir este artículo.
Jorge Luis Borges falleció el 14 de Junio de 1986. (El Orden, 15 de enero de 2015).

LA PROMESA
Retomando el relato, el entonces Secretario de Intendencia Joaquín R. De Adúriz, (años después Intendente Municipal), recordó el momento ya citado, cuando el Dr. Isidro Lozano contaba sus vivencias, hasta llegar a su colega Dr. Manuel B. Cabrera, hecho que daría origen al cuento de Borges y que publicara en su obra el Oro de los Tigres.

En ese volumen precisamente Borges publica el cuento "La Promesa", que transcribimos textualmente.
En Pringles, el doctor Isidro Lozano me refirió la historia. Lo hizo con tal economía que comprendí que ya lo había hecho antes, como era de prever, muchas veces; agregar o variar un pormenor sería un pecado literario.

"El hecho ocurrió aquí, hacia mil novecientos veintitantos. Yo había regresado de Buenos Aires con mi diploma. Una noche me mandaron a buscar del hospital. Me levanté de mal humor, me vestí y atravesé la plaza desierta.
En la sala de guardia, el doctor Eudoro Ribera me dijo que a uno de los malevos del comité, Clemente Garay, lo habían traído con una puñalada en el vientre. Lo examinamos; ahora me he endurecido, pero entonces me sacudió ver a un hombre con los intestinos afuera. Estaba con los ojos cerrados y la respiración era trabajosa"
El doctor Ribera me dijo:
- Ya no hay nada que hacer, mi joven colega. Vamos a dejar que se muera esta porquería.
Le contesté que me había costeado hasta ahí, a las dos de la mañana pasadas, y que haría lo posible para salvarlo.
Ribera se encogió de hombros; lavé los intestinos, los puse en su lugar y cosí la herida. No oí una sola queja.

Al otro día volví. El hombre no había muerto; me miró, me estrechó la mano y me dijo:
- Para usted, gracias, y mi cabo de plata para Ribera. Cuando a Garay lo dieron de alta, Ribera ya se había ido a Buenos Aires.
"Desde esa fecha, todos los años recibí un corderito el día de mi santo. Hacia el cuarenta el regalo cesó."
Fuente: Diario El Orden, Coronel Pringles, 15 de enero de 2015.

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