"Vibrando América" viajeros en Pringles

11/03/2021
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odrigo Roig y Cintia Gorza, junto a su fiel compañera Simona y la kombi VW Canela, recorren el país luego de atravesar la pandemia en el sur. Pasan por Pringles y continúan rumbo a Tandil, con un destino por descubrir.

 


Cintia Gorza es pringlense -hace 15 años se fue de nuestra ciudad-, y encontró un compañero de aventuras, Rodrigo Roig. Juntos, dejaron sus trabajos y decidieron emprender un viaje hacia el sur, sin un destino fijo.

"Vibrando América" se llama esta aventura (pueden seguirla en Instagram: @vibrandoamerica), y los viajeros van acompañados de su perra Simona, transportándose en la multifacética VW Canela.

Hace un par de años, diseñaron el logo con el que pintaron a Canela, una especie de tótem, conformado por la fiel Simona, ellos y la kombi VW.
"Al estilo tribu, viajando juntos a todos lados, compartiendo la cultura y aprendiendo de otras" señalan.
"Mi idea era salir un poco del sistema. Dejar de trabajar bajo dependencia, vivía en Mar del Plata y veía las VW (que me encantan) y quería viajar -cuenta Cintia a Diario EL ORDEN-. Lo conocí a Rodri, le dije: `tengo ganas de hacer esto, de vivir viajando, de una manera autogestiva´ y conseguí un compañero".

 

Comenzaron a viajar hace un año, luego de prepara durante 4 años a Canela, la kombi VW. En el medio, la pandemia.

"La pandemia nos agarro en Viedma, nos quedamos con otros viajeros y nos ubicaron en un teatro independiente. Empezamos a hacer panes, cosas para vender" agrega la pringlense.

"Allá en ese momento no había casos -explica Rodrigo-, teníamos que optar por volver a Bahía con nuestras familias, Bahía estaba en situación complicada, o quedarnos. Así que nos quedamos 9 meses, 4 en Viedma y 5 en balneario El Cóndor, a unos 30 km".

La experiencia durante el aislamiento obligatorio, los llevó a permanecer aislados en un camping, con una playa súper tranquila, y hasta pudieron disfrutar, por el lugar donde estaban, del eclipse.
Ahora, que pudieron volver a viajar, decidieron retornar y seguir hacia el norte de nuestro país.

 

 

"Dijimos de ir al norte, pasamos por Pehuencó, Sierra de la ventana, ahora nos vamos para Tandil y seguiremos para arriba. No tenemos un mapa marcado, va surgiendo y decimos ir para allá esta bueno" señala Cintia.
En el viaje, se van encontrando con muchísimas personas en su misma condición, recorriendo el país en kombis.
"Hay mucha gente rodando, familias, cada vez que te encontras con un viajero se hace la comunidad. Está linda la vida nómade, es un desafío a diario" continuó.

"Yo pensaba, si tengo que aportar para una jubilación y después renegar, prefiero ir proyectando el día a día -dice Rodrigo-. Mucha gente lo hace pero cuando tienen vacaciones, pero son muchos los que optaron por el motor home porque la situación esta complicada".
Para poder vivir viajando, Cintia y Rodrigo elaboran artesanías, jabones artesanales, sahumerios, y hasta estuvieron trabajando rellenando churros.
"Estamos abiertos a lo que salga" cuentan.

 

LA EXPERIENCIA DE
VIAJAR Y VIVIR EN COMBI

"Vivimos hace un año en la combi y conocimos muchos viajeros. Recomendamos que lo hagan, porque las limitaciones están en la cabeza, no hay techo. Al salir te sorprendes con las cosas que van pasando y la combi tiene una mística, llama la atención".
Dicen que son muchas más las cosas buenas que suceden al viajar que las malas, y se sorprenden con la amabilidad de las personas de cada comunidad. En los últimos días, en Pehuencó, un verdulero se acercó para regalarles papas y sandias, como ejemplo de uno de los gestos con los que se van encontrando los viajeros.
Cocinan lo justo y necesario -no tienen heladera-, y el dinero que reúnen con las ventas lo vuelcan en alimentos o combustible para poder seguir viajando.

 

 

"Salimos sin ahorros, es el día a día y nos va muy bien. Si un día no vendes, te quedaras otro día mas hasta juntar y que puedas seguir".

En el interior de la combi se encuentra Simona, la fiel compañera que los sigue a todas partes. Allí se puede observar una cocina instalad con horno, una bacha con tapa superior y una madera que al plegarse se transforma en mesa.
En el techo hay una cubierta que se levanta para poder cocinar parados y cómodos, ya que estar mucho tiempo sentados genera dolores en el cuerpo.
También tienen un sistema exterior de agua, y hacen mucho hincapié en el uso racional de este elemento vital.

"Viviendo adentro te das cuenta lo que sirve y lo que no. Y lo del agua es fundamental, muchas veces lavando los platos no te das cuenta y el agua sigue corriendo, acá te das cuenta que la tenes que aprovechar".

Para cerrar, cuentan que esta "es una experiencia por la que todos deben pasar y es más fácil de lo pensado".

"El 80% del sueldo que teníamos, era para pagar alquileres y servicios. Nuestro ingreso ahora es mucho menor pero el gasto se reduce muchísimo. Y el alma está llena" finalizaron.
ROGELIO GÓMEZ - EL ORDEN

 

 

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