Agustín Burón: La vida de un pringlense en Australia
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Agustín Burón: La vida de un pringlense en Australia

12/07/2021
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xtraña a la familia, a los amigos, el asado, y espera que la pandemia pase, para tomar un avión y venir a visitar a los suyos. El de nuestra ciudad trabaja en el Hospital Equino Scone, de aquel país.

 


En la edición del jueves pasado EL ORDEN había informado sobre el logro de Agustín Burón Leoz, el joven pringlense que fue recibido con todos los honores en el Centro de Equinos Scone de Australia.
Una vez instalado, nos pusimos en contacto el sábado pasado, para que nos cuente sobre su nueva vida en este país de habla ingles, y cultura diferente a nuestra idiosincrasia, comenzando con la hora. En Coronen Pringles el reloj marcaba las 13.10 y en Sídney, las 10.10

"Estuve trabajando en el Centro Veterinario del Hipódromo de San Isidro, junto al doctor Mauro Verna, durante seis años. También trabajé con otro colega muy reconocido, como Gerardo Romero Olmos, que fue mi mentor, y muy reconocido en el ambiente principalmente en caballos de salto" contó en el inicio de la nota.

 

 

Después de seis años, siempre había tenido la inquietud de vivir afuera, de hacer su propia experiencia.
"En su momento cuando terminé la Facultad, no se dio la oportunidad para ir a Quitaky, y empecé a trabajar, a desarrollarme, a ganar clientes y llegó el momento en que decidimos con mi pareja a probar en otro lugar. Los dos teníamos esa inquietud, y pensamos que si no lo hacíamos ahora, no lo hacíamos mas, porque uno empieza a crecer".

Por el tema de papeles, era más fácil ir a Europa, pero ellos tenían algunos amigos en Australia que les comentaron que allí se podía trabajar muy bien, y decidieron probar suerte en aquel país.

 

 

"La idea era un año en principio, y después ir a Europa, pero la verdad que nos gustó mucho el país, y decidimos probar. Por lo que al principio, realizamos todo tipo de trabajos, sobre todo arriba del tractor, manejando maquinaria agrícola, que algo de experiencia tenía, pero nos ayudó mucho el coronavirus, porque en realidad viene mucha gente de Inglaterra a encargar este tipo de trabajo y al estar todo cerrado, nos dio una oportunidad" señaló.

Australia, un extenso país con mucha demanda laboral, aunque con no tanta gente destacada, a nivel profesional.
"En realidad trabajan con muchos profesionales que vienen de Europa, que tienen mucha más facilidad que nosotros para venir, porque no les requieren mucho más que pagar una visa. Son trabajos duros, que nadie quiere hacer, pero te permiten ahorrar. Hay gente que viene de Europa, trabajan tres años, no gastan un peso, se vuelven y se compran un departamento, solamente laburando en el campo".
Para Agustín y su pareja, fue más o menos así. Comenzaron trabajando en campos, realizando cosechas y cuando decidieron quedarse, investigaron cómo revalidar los títulos.

"Empecé a trabajar en un hospital como enfermero veterinario y ahora, hace cuestión de un mes que estoy como Veterinario" expresó.

 

"LA ACTITUD VA PRIMERO, Y UNO TIENE QUE ACOMPAÑARLA CON ESTUDIO"

Para Agustín, éste es un paso muy importante en su carrera, trabajando en un Hospital de Equinos reconocido. Y un ejemplo a imitar para aquellos jóvenes que tienen la misma inquietud, sepan que se puede lograr.

 

 

"Es cuestión de actitud, meterle, y también un poco de suerte, estar justo en el momento indicado. En un lugar así, no entras por ser el mejor, si vos lo das todo en la cancha, la gente te empieza a mirar y a reconocer tu trabajo. Por ahí no tenés un inglés perfecto, pero igual nos entendemos. La actitud va primero y uno tiene que acompañarla con estudio".

Sobre su vida en Australia, los horarios de trabajo, explicó: "Los trabajos son de ocho horas, pero en algunos días de la semana si hay una emergencia, te llaman a trabajar si estás disponible. Está todo muy bien organizado".

Dijo que Scone es un hospital muy grande, con más de 1500 casos quirúrgicos por año y amplios recursos, porque el valor de los caballos es muy alto.

"En la zona donde estoy, la llaman la Capital del Caballo, y es la zona de cría de caballos de carrera. Un potrillo, antes de correr, cuando cumplió el año, se vende entre dos y medio y tres millones de dólares. Es un caballo común de buena genética, pero le ponen esos precios porque si después hay que hacerle alguna cirugía, o un tratamiento, el valor del caballo lo permite".

 

"SE EXTRAÑA LA FAMILIA"

Los australianos, son en su mayoría "muy tranquilos, relajados, ordenados en su modo de vivir" describe el pringlense, quien extraña los afectos de su ciudad natal.

"Estoy viviendo en un pueblo de cinco mil habitantes, y la parte más difícil es que se extraña la familia. La diferencia horaria no ayuda para nada, porque solamente se puede hablar en la mañana bien temprano, o bien a la noche. En realidad, terminas hablando con la familia los fines de semana. Es bravo, pero uno lo elije, y más en estos momentos, por el virus, acá las fronteras están cerradas".

Respecto a la pandemia, son muy estrictos y prácticamente no hubo casos.
"En Sídney, en principio se cerraron confiterías y restaurantes, pero en abril se comenzó a trabajar normalmente. Hay algunos casos que aparecen pero se controlan rápidamente. Es un país que no sufrió mucho el coronavirus, se manejó bien. Primero por una cuestión geográfica, porque es una isla, y el país está tan despoblado que es muy difícil que entre el virus".

Adaptándose cada vez más a ese lugar, Agustín y su pareja alquilaron una casa, viven cómodos y esperan actualizar la visa por tres o cuatro años, para permitirles estabilidad y proyección.

"Además -continuó-, si tenés una visa por dos años, podes ir al banco y te dan un crédito para comprarte una casa o un auto. La inflación aquí es cero, Es otra forma de vivir, podés proyectarte para el futuro. Acá alquilar, es lo mismo que pagar una cuota de una casa".

En el cierre de la nota, con emoción, agregó sentidas palabras y agradecimientos.
"Muchas veces, pienso qué estoy haciendo acá. Pero tengo que ser un poco más frío y ver los objetivos futuros, ver dónde querés estar y encararlo. El día a día es bravo, es otro idioma al que ir acostumbrándose, y estar lejos también y no poder tomarse un avión, antes, te tomabas un avión, te ibas un mes a Argentina, pero hoy no se puede, y es la parte brava. Uno extraña, el tiempo pasa y se siente mucho, que es la peor parte".

"Gracias a mi familia, a Mica, mi pareja que siempre está apoyándome, a mi viejos, a mis amigos, a todos los pringlenses, Cuando podamos iremos para allá, a disfrutar unos días, comer unos buenos asados, que se extrañan también" finalizó.

 

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