El arte de amasar el pan nuestro de cada día que sale del corazón
HISTORIAS DE VIDA

El arte de amasar el pan nuestro de cada día que sale del corazón

13/09/2021
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a familia Bourdieu, llegó un 12 de noviembre de 1977 a Coronel Pringles, radicándose aquí, definitivamente. Su heredero Walter, se inició en el rubro, en marzo de 1977, y hoy lo acompañan sus hijos. Cuarenta y seis años de vida comercial. Creador de la factura Corazón..

 


Walter Bourdieu, además de músico, es panadero desde … que nació. Comenzó de niño junto a sus padres, y ejerce hoy su oficio con la pasión del primer día. Acompañado por su familia, encuentra en la panadería de Pellegrini 664, su lugar en el mundo, "su casa", como lo define,
El relato de su historia de vida es una estampa de la sencillez de aquellos que abrazando sueños construyeron, sobre la base del trabajo, el porvenir heredados de su familia.

Hace más de cuatro décadas, que sus días comienzan con la rutina de hornear el pan, rindiendo culto a su oficio de panadero. En plena madrugada, invierno y verano, reestrena cada día el ritual de ir a la panadería, organizar la tarea y poner manos a la obra para esperar a los clientes que llegan a la búsqueda de productos que guardan el secreto de la elaboración artesanal. El perfil es el relato de una vida de trabajo y de familia. Lo que cuenta está fuertemente anclado a los valores aprendidos desde niño y honrados a lo largo de los años en su vida adulta

La entrevista en la que cuenta su historia, se realiza en su casa y en la panadería, en el lugar donde pasa sus días, disfrutando de la jornada laboral que se desarrolla en familia.
Con delantal blanco, tupida blanca barba, que se une al también a su blanco bigote, se asemeja a un moderno y cálido Papá Noel, se presta a la entrevista, realizada por Ambrosio Urriza y Quique Laborde, a través de la página web de El Orden.
Sentado cómodamente , teniendo en su manos un álbum de fotos con recuerdos de su infancia, de su familia, y mate en mano, que por la pandemia, no fue compartido, comenzó a reseñar pausadamente, su vida:

La familia Bourdieu, llegó un 12 de noviembre de 1977 a Coronel Pringles, radicándose aquí, definitivamente. Su heredero Walter, se inició en el rubro, en marzo de 1977, y hoy lo acompañan sus hijos. Cuarenta y seis años de vida comercial. Creador de la factura Corazón.

 


-Ambrosio Urriza: ¿Cómo fueron los inicios?
-Nací en la panadería, y desde siempre vi a mi padre y su gente trabajando y en lugar de jugar con barrilete, jugaba con masa, y así nació todo. El amor al trabajo y a la familia. Mi papá (Carlos), era panadero, mi mamá (Rosa) también panadera, todos panaderos.
El 12 de noviembre de 1975, llegamos a Coronel Pringles, desde Mar del Plata. Papá era un andariego, le gustaba recorrer pueblos, y tenía la fortuna de hacerse de muchos amigos,

-¿El horario es distinto a un trabajo convencional?
- Se trabaja de noche, se va un poco a contratiempo, pero es la historia de cada uno. Cada cual con su cada cual. Hay que adaptarse y no lo sentís. Estar haciendo cosas toda la noche, si no la hacés, las extrañás. Me ha tocado el tiempo de estar comerciando y otro de estar trabajando dentro de la Cuadra, mas que en lo comercial. La historia de uno es fabricar, más que nada. Es un arte, como siempre lo digo, que sale del corazón.
Es un producto que sale directamente del horno y el cliente se lo lleva, no está en bolsa, ni manoseado, de allí la importancia que lo compre en mostrador.

-Es un trabajo bastante esclavo, ¿ te tomás vacaciones?
-: Sí, es un trabajo bastante esclavo. Con mi compañera de mi vida, Ivana, en el año 2012, cerramos por primera vez, después de 30 años, nos fuimos unos días a Entre Ríos. Fue la única vez. Tendríamos que cerrar todos los años, porque pasan los años y no nos damos cuenta, que la vida continúa y seguimos trabajando.

-

Heredaste la profesión de tus padres que te formaron…¿ ahora estás formando también a tu hijo?
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-Mi hijo Aaron, se inició hace unos años. Y hace un año y medio, después de la pandemia, le dije: 'hijo, uno en la vida está de paso'. Uno tiene el miedo, como todo padre, que los hijos no sepan cómo defenderse en su trabajo, cuando nos pase algo.
Hoy en día, lo está haciendo él, está cocinando, todo lo que es pan, bizcochos, cuernitos, materos, fugazzas, salvados…
Lo más lindo de todo, es que le guste. No solo que le guste, sino que lo sienta de la misma manera que lo sentí yo siempre, dar más de lo que está haciendo. Además toma decisiones, que es la única forma de aprender. Y Segundo, mi otro hijo, es Chef y se dedica a la cocina.

¿Tenés una idea a cuánta gente has formado?
-Además de mi familia, formé a muchas personas, que está trabajando en el rubro, en panaderías, otros que la tienen propia, mucha gente se ha formado conmigo en este trabajo.

¡Como se te ocurrió pensar una especialidad, una factura llamada de Corazón?
-Fue una búsqueda constante, deseaba contar con un producto que a mí me guste, hasta que logré la textura que yo quiero comer, que satisfaga el corazón, por eso la facturita del Corazón, La temática de hacer las cosas, es con paciencia y con amor, sino no sirve.

- Si no se toman vacaciones, ¿qué día descanso tienen?
-El único día que cerramos es el 1° de Mayo, el día del Trabajador, ese día no sale el pan.
El dio anterior, el 30 de abril, me dedico a tomar vino y a hacer una cena por el cumpleaños de mi compañera de vida, Ivana y al otro día podemos dormir un rato mas,

-¿Qué significa la Cuadra, que es el corazón de toda panadería, para vos?
-La Cuadra es mi vida, es mi casa. Puedo pasar horas, nunca me doy cuenta cuántas horas, un poco se dan cuenta los demás, Ivana se da cuenta. Pero me quedo, ya sea mirando la pared, mirando la masa o buscando hacer algo nuevo.
Pero, al día de hoy, no hay un día que pase que no me acuerde cosas de mi viejo.
Papá no era de muchas palabras, pero muy metódico en su trabajo. Cuidaba todo los detalles, desde la masa, lo crocante, hasta el gusto que debía sentir el paladar que debía satisfacer
Es más, cuando había falta de trabajo, por las situaciones económicas del país, me decía: tené cuidado hijo, te puede tapar la batea. La batea (el lugar donde se amasa) tiene que estar siempre llena para poder siempre seguir trabajando, me dejó una gran lección.

- ¿Estas conforme con tu clientela?
-No digo la clientela mía, la clientela es el pueblo, porque el sol sale para todos.
Hay clientes fieles, que desde hace muchos años nos compran a nosotros, los conoces, y no son clientes, son amigos, son parte de la Casa y te estoy hablando de 30 0 40 años. Yo me inicié en este rubro en marzo del año 1977, cuando me puse el primer delantal y hoy hay gente que sigue comprando, como Omar Diez, que desde que nos iniciamos, viene a comprar su pancito cada día.

- ¿Cuál sería tu cierre de nota Walter?
- ¡Gracias Pringles!, porque Pringles, no solamente es mi pueblo, es mi casa, mi hogar, de tener la posibilidad de ser panadero y producir para mi pueblo es una felicidad.
Amo estar en Pringles y hacer la factura de Corazón. Gracias Ambrosio, gracias Quique, gracias Vida por seguir siendo guía. Gracias a todos . enfatizó Walter Bourdieu elevando su pulgar de la mano a la cámara, indicando su optimismo. (Redacción: María Angélica Cejas.)

 

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