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Tragedia en la zona del Despeñadero: Un Relato Inédito de la Fatal Caída del Avión Naval en 1948

Un detallado informe desvela los hechos y el lugar exacto donde perdió la vida la tripulación de un avión de la Aviación Naval en 1948.

07/09/2023
Tragedia en la zona del Despeñadero: Un Relato Inédito de la Fatal Caída del Avión Naval en 1948

El día 8 de julio de 1948, un avión de la Aviación Naval con 5 tripulantes se estrello en las Sierras de la Ventana, en la que perdieron la vida todos sus tripulantes.

Se trataba de un avión de transporte Douglas C-47A-40-DL (DC-3), con número de registro 0260/2-Gt-19 (número de serie 9899), perteneciente al Comando de la Aviación Naval de la Armada Argentina, con asiento en la Base Comandante Espora.

A bordo iban los aviadores navales y tenientes de navío Juan Carlos Gils y Juan Bautista Gallo, el suboficial primero aeronáutico mecánico Emilio Maire, el cabo segundo aeronáutico Lucas Echeverría, y el Cabo Segundo Ricardo Briamonte.

El accidente ocurrió a 17 kilómetros de la ciudad de Coronel Príngles, sobre las serranías del Pillahuinco, y según los informes preliminares a los que pude acceder, supuestamente en lo que se conoce como “El Despeñadero” próximo al Paraje “El Tigre” y sobre el cerro de ese mismo nombre (próximo al campo del señor Pérez Palacios), y no sobre la quebrada del San Diego en las laderas del Cerro Tres Picos de nuestro distrito como se divulgó recientemente en un medio de nuestra localidad.

Tomando como referencia el destino que tenía la aeronave, y por consecuente su rumbo, y la orientación opuesta de la quebrada antes mencionada a la ladera del cerro, resulta claramente inverosímil la posibilidad de que el hecho hubiera tenido lugar allí. Incluso que siquiera haya sobrevolado el Cerro Tres Picos, siendo que su trayectoria lo situaría mucho mas al sur del cordón Ventana. También que fuera en la zona del Cerro El Tigre, conocida por todos actualmente como Paraje “Frapal”, ya que allí las altitudes no alcanzan los 450 metros sobre el nivel del mar.

Así es que continué en la búsqueda de información oficial, a través de distintos organismos. La Gaceta Marinera. El Museo Naval Comandante Espora, el Departamento de Estudios Históricos Navales “Casa Amarilla”, todos sin resultados favorables. También al Archivo General de la Armada donde nos manifestaron la dificultad de acceder a una información sensible como esta. De todos modos, enviamos la solicitud siguiendo los canales protocolares, quedando a la espera de alguna respuesta.

 

A raíz de esto, inicié el sondeo por los campos aledaños al sector del Abra Despeñaderos. Finalmente, di con el señor Manuel Cerviño de la Estancia La Adolfina, que muy gentilmente se solidarizó con la búsqueda y recordando anécdotas de su familia, confirmó que el hecho había ocurrido en esa zona, pero que tenia que indagar con vecinos para determinar el sitio exacto.

Hoy jueves 07/09 recibo el contacto de Manuel, no solo confirmando que el hecho ocurrió sobre las sierras del Establecimiento “La Amalia”, sino que además enviaron a para fotografiar las placas conmemorativas allí existentes (fotos adjuntas), y que ya se encuentra en conocimiento don Juan Carlos Gils (hijo del piloto) y su familia, de tan emocionantes noticias: saber finalmente donde perdió la vida su padre junto a sus camaradas. Muy pronto, ellos van a poder visitar el sitio, y de esa manera cerrar el círculo de esta historia inconclusa a lo largo de estos 75 años.

Las crónicas recuperadas por Sierrasdelaventana.com.ar a través de esta investigación, consultado con distintas fuentes y contactos, buscando dar con los verdaderos hechos y sitio exacto del siniestro, para conocimiento de la familia, revelaron los siguientes detalles.

Conocida la existencia de un accidente aéreo sobre las sierras y a raíz de los informes suministrados por los vecinos de la zona en cuestión, partió a las 18:30 horas una comitiva policial al mando de Raúl Estévez (titular de la comisaría). La distancia hasta “El Despeñadero”, como así también la intransitabilidad del camino que conduce, hizo que la población local, así como la de numerosas localidades vecinas, pasaran la noche en una constante zozobra ante las perspectivas de que se estaría de una tragedia, hecho que se confirmaría al recibir el primer informe de la comisión en las primeras horas del día siguiente.

El informe policial concluyente pero escueto, revelarían la gravedad del suceso: habían sido hallados a una altura de aproximadamente 500 metros, los restos de un avión quemado con un solo detalle de identificación, el número 49 en una de sus partes posteriores. En su interior los cadáveres carbonizados de 4 personas, y en las proximidades de otros dos en las mismas condiciones.

Esparcidos en la zona del accidente fueron encontrados también restos de la máquina, objetos de uso personal y un portafolios de cuero con un papel en su interior, salvado de las llamas, en el que se pudo leer: “Campos, suboficial segundo de aeronáutica”. Además, se halló un mameluco y una máquina fotográfica marca “Gevaert” de color negro número F-18 con las iniciales C.L.S. y su correspondiente estuche de cuero color rojo.

Con la premura que el caso requería, la novedad fue comunicada al Departamento de Policía de La Plata y a las autoridades del Ministerio de Marina.

Del primer informe policial se desprende la imposibilidad de rescatar los cadáveres por medios terrestres, habiéndose considerado ya la necesidad de emplear helicópteros.

Dos días después del hecho, se establecería que serían 5 los cadáveres hallados, sin poder nuestro medio determinar los motivos por los cuales no habría habido coincidencia con el informe preliminar brindado por la comisión policial que arribo en primera instancia al lugar.

Los tenientes de navío Gils y Gallo, al mando de la aeronave y en compañía de los 3 suboficiales, habían partido de la Base Espora con rumbo a la Base Aeronaval de Punta Indio para participar de los actos por el día de la independencia. El Teniente Gils reportó tener problemas con el altímetro, lo que lo llevó a regresar a Espora y luego de verificaciones que supuestamente determinaron que no había problema alguno, volvieron a partir a las 14:30 horas.

Al sobrevolar las Sierras de la Ventana y encontrarse con una densa niebla, y un instrumento en dudosas condiciones que le debía permitir determinar su altura, se conjugaron los factores que terminaron desencadenando la tragedia de los 5 tripulantes. Según relatos e informes recuperados por nuestro medio, las condiciones habrían inducido al piloto a maniobrar en busca de una zona mas despejada. En esas circunstancias y posiblemente al hallar un claro en la cerrazón, realizó una maniobra de descenso, bien para efectuar el aterrizaje o iniciar el regreso a su base, chocando contra el cerro “El Tigre”. La violencia del choque originó el incendio del aparato, pereciendo cuatro de sus tripulantes carbonizados, mientras que el quinto fue despedido del interior al saltar la puerta de la carlinga, quedando semicarbonizado.

En horas de la mañana se traslado al lugar del accidente, una segunda comisión de auxilio, ya en este caso conformada por personal de la Base Naval de Puerto Belgrano, con los elementos necesarios para proceder a conducir los cadáveres de las víctimas a la referida base, siendo velados en el Hospital Naval.

Desde Sierrasdelaventana.com.ar esperamos con esta investigación, no solo haber recuperado otra pieza de la historia en nuestras sierras, sino por sobre todo hacerles llegar a los descendientes que les sobrevivan aún de los 5 tripulantes, claridad y veracidad de los hechos y lugares donde perdieron la vida en su servicio a la patria, y eventualmente tengan la oportunidad de visitar el lugar exacto. Si conoces a alguno de ellos, te agradeceríamos les hagas llegar esta información.

FUENTE  Sierrasdelaventana.com.ar

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