11 de julio
Día Nacional del Bandoneón
Al bandoneón se lo vincula mucho con el tango, pero también es popular en la mesopotamia argentina por su utilización en el chamamé, particularmente en la provincia de Corrientes.
Si queremos hablar de bandoneón en nuestra ciudad, tenemos que dirigirnos a quien le sigue dando su lugar a través de sus programas de radio o con La Noche de los Bandoneones en el Club Roca. Esa persona es Juan Carlos Amores.
Hasta su casa nos dirigimos para hacer esta nota que comenzó, por supuesto, con Juan Carlos haciendo hablar a su bandoneón como para entrar en clima.
En la vida de todo músico, siempre hay una persona que de alguna manera influye en la elección por algún instrumento. El caso de Juan Carlos no es la excepción; y así lo recuera: "Yo tendría unos nueve años Mi padre trabajaba en las bolsas en la estación Roca, era ayudante en ese momento de un recibidor, Luis Calmet. Y éste señor tenía un sobrino bandoneonista: Héctor Calmet, un muchacho por aquel entonces. Y fue mi papá el que me indujo a que fuera a estudiar bandoneón. Y empecé a estudiar con don Miguel Baleix, sin bandoneón por supuesto, porque en aquellos tiempos nadie tenía. Y después las cosas se fueron dando.
Para Juan Carlos, este instrumento significa "la satisfacción de tocar el bandoneón y de rememorar muchas cosas, como el esfuerzo, la familia que, en su momento, vos no lo balanceas pero cuando pasa el tiempo te das cuenta".
En ese "rememorar muchas cosas", Juan Carlos trajo a la memoria "cuando mi viejo me compra mi primer bandoneón, uno de estudio, un bandoneón Mariani que no era uno bueno pero era de estudio. Después pasó un tiempo y me compró este bandoneón" (el cual nos lo mostró con orgullo), yo tendría 11 años. Lo compró en Casa Suelgaray, un negocio que estaba en calle Mitre que vendía discos Y el bandoneón estaba abierto, con el fuelle rojo, yo lo admiraba asombrado. Esto hace unos 60 años. Este bandoneón para mí es una verdadera reliquia".
Si bien aprender a ejecutar este instrumento, como muchos otros, tiene su grado de complicación Juan Carlos lo aprendió "con cierta facilidad y buena práctica", aseguró y trajo a su memoria "cuando yo tenía 15-16 años don Miguel Baleix quiso conformar una orquesta típica y me llamó para formar parte de la línea del bandoneón". Si bien no realizaron presentaciones "para mí fue una experiencia de gran ensayo por la consideración que tuve de mis compañeros, todas personas mayores donde la línea de bandoneón estaba encabezada por Zamburio, Caputo y yo que era un pichón; en el piano don Miguel Baleix, contrabajo Vázquez y en el violín un histórico: Fonrodona. La familia Fonrodona era muy conocida en Pringles porque eran los encargados del Registro Civil cuando éste funcionaba en una de las esquinas de Avda. 25 de Mayo y Alem. De toda esta muchachada ya no queda nadie".
Durante sus estudios en la universidad, el bandoneón quedó un poco relegado en la vida de Amores, pero en el año 1986 volvió a tomarlo con intensidad a través Juan Carlos Pellegrino, a quien define como "un gran amigo y para mí el mejor bandoneón que conocí acá en Pringles".
Juan Carlos mencionó que por aquel año, Pellegrino lo invitó a participar de un homenaje a don Miguel Baleix en Casa de Cultura. "Yo les dije si ustedes me dan un lugarcito y me dejan hacer la mímica yo me prendo. Así empecé de vuelta a tomarlo con mayor seguimiento. Y otro hecho bastante trascendente fue cuando era Intendente. Por aquel entonces iban a presentar una cantata a Juan Pascual Pringles y Aldo Pirola me dice si no me animaba a tocar algo. Le dije que si me escribían como para tocar una o dos notas cada tanto, creo que va a estar bien. Y bueno, me prendí, desarrollé toda la cantata; incluso fuimos a tocar a San Luis. Realmente fue un impulso que nuevamente tomé y a partir de ahí lo hice de manera ininterrumpida hasta ahora".
Maestros del
bandoneón.
Toilo y Piazzolla son los exponentes máximos del bandoneón, ambos con estilos diferentes. En este punto, Amores también resaltó que "como en cualquier otro instrumento, en el bandoneón no es cuestión de meter muchas notas en forma rápida, que eso es una gran habilidad" sino "qué transmitís con todo eso. Aníbal Troilo no se caracterizaba por ser un hombre de multiplinarias notas en un arreglo pero con una expresión extraordinaria. Astor Piazzolla era capaz de poner muchas notas y también transmitir, porque eso es lo importante". La lista la completan "Juan Carlos Piro y Leopoldo Federico, que son los que a mí me marcan más como maestros del bandoneón; pero seguramente tengo una dedicación más a Troilo y a Piro, eso lo que yo siento".
Cuando le preguntamos porque hoy no se enseña a ejecutar el bandoneón Juan Carlos mencionó que "no hay profesores de bandoneón. Acá en Pringles quedamos dos que ejecutamos el bandoneón: Sergio Lacazette y yo"; y mencionó dos razones una es que "a los 30/60 no estás sacando algún tema como lo podés hacer con el acompañamiento de guitarra y segundo el instrumento que es muy caro". Sin embargo destacó que "en Pringles hubo buenas secuencias de bandoneonistas extraordinarios, de mucha calidad en su momento".
Juan Carlos no quiso pasar por alto una hecho que recordó con gran alegría en una de Las Noches del Bandoneones cuando invitó a dos personas que no conocía personalmente pero si de nombre y los invitó a este espectáculo. Eran "Herminio "Corolo" García y Humberto Giustozzi, actualmente uno tiene 93 años y el otro 91, viven en Bahía Blanca y Mar del Plata. Vinieron esa noche, fue en el 2017, y se reencontraron esa noche después de 60 años, habían tocado juntos con la orquesta de Miguel Baleix".
Cerró la nota asegurando que este año volverá La Noche de los Bandoneones en el Club Roca.