SOCIEDAD
La Fragata ARA Libertad regresó a Buenos Aires: dos pringlenses formaron parte de la histórica travesía
La Fragata ARA Libertad, buque escuela de la Armada Argentina y símbolo naval reconocido en el mundo, amarró este domingo por la mañana en el Puerto de Buenos Aires, dando cierre a su 53° viaje de instrucción tras 169 días de navegación y un impresionante recorrido de 39.700 kilómetros, que incluyó recaladas en 10 puertos internacionales.
Pasadas las 10:00, la embarcación ingresó a Dársena Norte escoltada por unidades menores, bajo un cielo totalmente despejado. Desde temprano, familiares, ex marinos, autoridades militares, civiles y centenares de visitantes esperaban su llegada, convirtiendo el puerto en una escena cargada de emoción y expectativa.
El buque había zarpado el 7 de junio de 2025, iniciando su travesía rumbo a Recife, Brasil, con una dotación compuesta por 270 tripulantes, entre ellos 51 guardiamarinas en comisión, quienes durante casi seis meses aplicaron conocimientos de navegación astronómica, maniobras, liderazgo y vida marinera.
Orgullo pringlense a bordo
Entre la tripulación que completó este extenso viaje se encontraban dos representantes de Coronel Pringles, quienes formaron parte del despliegue profesional del navío insignia de la Armada:
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Benjamín Cecilio Leoz, de 28 años, quien realizó su primer viaje a bordo cumpliendo funciones en el área de contabilidad y tesorería, rol clave en la administración económica del buque.
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Sebastián Orellano, Cabo Principal Músico, integrante de la banda de la Armada Argentina, quien participó activamente en las ceremonias protocolares y actividades culturales que la Fragata realiza como embajadora itinerante del país.
Ambos pringlenses concluyeron con éxito una experiencia que marca profundamente la carrera naval de cada tripulante.
Un regreso repleto de emoción
Con su silueta inconfundible de tres palos cruzados, la Fragata Libertad fue avistada cerca de las nueve de la mañana. En el muelle, las escenas de reencuentro se multiplicaron: abrazos largos, lágrimas contenidas y banderas agitadas por quienes esperaron más de cinco meses para volver a ver a sus seres queridos.
“Muy contenta de reencontrarme con la familia… fueron seis meses muy largos”, expresó una de las marineras al descender. A su lado, otro tripulante resumió la experiencia en pocas palabras: “De aprendizaje, de experiencia”.
Santiago, recibido por sus padres llegados desde Punta Alta, reflejó la emoción general: “Se hizo larga la espera, pero ya está, lo tengo acá conmigo”, dijo su madre entre lágrimas.
Un símbolo que sigue haciendo historia
La Fragata ARA Libertad, reconocida por su elegancia y por ser embajadora cultural de la Argentina, permanecerá algunos días en el Puerto de Buenos Aires para actividades institucionales y tareas de mantenimiento. Su próximo viaje está programado para 2026.
Para Coronel Pringles, la jornada dejó un sentimiento especial: dos vecinos llevaron nuestro nombre alrededor del mundo, en una travesía que combina formación, disciplina, diplomacia y tradición naval.