CIUDAD
Emotiva despedida a Sole Arena: "Me llevo un montón de amigos, algo que no siempre te dan las profesiones"
El ambiente en los pasillos educativos fue de profundo cariño y gratitud durante la jornada de ayer. Docentes, directivos y alumnos se unieron para celebrar la jubilación de Soledad Arena, quien dedicó casi tres décadas a la formación de jóvenes en instituciones de educación secundaria y técnica de nuestra ciudad.
Una vida dedicada a la enseñanza
Con 27 años de trayectoria, Soledad recordó sus inicios en las "escuelitas de campo", recorriendo caminos perdidos antes de asentarse durante más de 20 años en la Escuela Técnica y el Colegio. "Se vive raro, con sentimientos encontrados. Por un lado, siento que merezco descansar, pero por otro, siento que gran parte de mi vida ha pasado por acá", expresó con emoción en diálogo con EL Orden.
Para la docente, el mayor tesoro de su carrera no son solo los conocimientos transmitidos, sino los vínculos humanos: "Me llevo un montón de amigos, cosa que no siempre te dan las profesiones. A veces te dan conocidos o colegas con buen trato, pero a mí me ha dado amigos de verdad".
El recuerdo de los que ya no están
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista fue cuando Soledad recordó a sus compañeros Jessica y Joaquín, fallecidos recientemente. Al ser consultada sobre un recuerdo para guardar en una "cajita", rememoró la fiesta de la primavera del año pasado.
"Ese día nos pintamos la cara, el pelo, nos disfrazamos y aparecimos con bombos. La pasamos maravilloso. Si hoy hubiera estado Jessica, hubiera sido la primera en aparecer con una peluca a hacer escándalo para despedirme", relató entre lágrimas, destacando la fuerte unión que mantenían como equipo.
El futuro: pintura y libertad
A partir de ahora, Soledad se prepara para manejar sus propios tiempos, sin la presión de los timbres y los horarios escolares. Entre sus planes pendientes, destacó su deseo de dedicarse a la pintura, una actividad que postergó durante años por su labor profesional. "Quiero dedicarme a mí, sentirme libre y manejarme por la vida haciendo distintas cosas", confesó.
El cierre simbólico
Tras el acto oficial, donde abundaron los discursos y las muestras de afecto, se llevó a cabo la tradicional caravana por el centro de la ciudad. El recorrido, escoltado por colegas y amigos, culminó en la fuente de la plaza central para la foto final, marcando el cierre simbólico de una etapa que dejó una marca profunda en la educación local.