2026-10-14

CIUDAD

Mery Villa de Potin: la alegría de la radio y el trabajo de hormiga que marcó a la ciudad

Hay personas que no se van del todo. Quedan en los objetos, en los discos, en los escritos a mano, en el recuerdo de los vecinos. Mery Villa de Potin es una de ellas.
 
Para muchos, Mery Potin fue la voz de la radio local. Para otros, la mujer que juntaba ropa y la repartía clasificada por talle y género. Para su familia, fue alegría pura.
 
Así la recuerda su hija Eugenia, a quien entrevistaron María Rosa Luna y Beto Gonzalez en el programa Nada que Ver.
 
"De 4 pacientes, 3 me nombran a mamá. Me traen recuerdos de la radio. Ella hacía un trabajo de hormiga, una tarea comunitaria en silencio", cuenta Eugenia.
 
Ese trabajo silencioso tenía lugares muy concretos: la puerta de la terminal de ómnibus, la sala de diálisis del hospital, los comedores de niños, el ropero comunitario. 
 
"Juntaba ropa de todo el pueblo. La gente se la traía a la radio y ella distribuía toda la ropa. Aún estando enferma, iba a visitar enfermos", recuerda.
 
Mery fue maestra de música. En su casa siempre había música. Se pasaba horas y horas escuchando, con una colección de CDs inmensa que ocupaba una habitación entera, con muebles llenos de discos y listas de temas escritas a mano. También le gustaba jugar a las cartas.
 
"Siempre fue alegría, nunca la vimos quebrarse y eso para nosotros fue un aprendizaje. Siempre arriba, porque le pasaron muchas cosas, en su infancia y en su vida adulta. Siempre alegre, cero conflictiva y problemática, aunque tenía un carácter fuerte", dice su hija.
 
Esa firmeza era parte de su sello. "Tenía valores muy firmes y ahí era la parte difícil como hija, tenía sus ideales y no había forma de transar. Era muy transgresora, muy buena, pero cuando se le ocurría algo, era difícil hacerle cambiar de opinión".

DIARIO EL ORDEN · 14 10 2026 MAUGE POTIN RECUERDA A MERY SU MAMÀ
 
La radio fue su segunda casa, y Eugenia la acompañaba a todos lados. "Me la pasaba en la radio con ella".
 
En la familia, el amor era grande y parejo. "Augusto -su otro hijo- era la luz de sus ojos, yo le decía 'vos lo preferís a él', pero teníamos una relación excelente. Siempre estuvo al lado en todos nuestros momentos".
 
Cuando se fue, dejó huellas por todos lados: un libro, un disco, escrituras, cuentos. "Tengo un cuadro que dice 'En Comunicación' (su programa radial) tallado por Mandrini. Muchos cuadros de mamá y mucha escritura".
 
Incluso su enfermedad la manejó a su manera. "Así como manejaba todo, manejó su enfermedad. Había una postura muy firme sobre los estudios y la manipulación burocrática detrás de la donación de órganos y nadie la iba a sacar de ahí. Tuvimos que entender que ella decidió ese tipo de vida y la afrontó".
 
Tenía un deseo que cumplió: "Voy a vivir para conocer a un hijo de cada hijo mío, lo decía y así fue".
 
No le gustaba hablar de política ni de actualidad. Hablaba de la familia, de los avances de la medicina, algo que le apasionaba. "Me la imagino hoy hablando de eso, estaría sorprendida".
 
Fumó hasta el último día que pudo. "Nunca dejó de fumar pero no fue el motivo de su muerte, y cada vez que lo hacía era porque se sentía animada, con ganas de vivir".
 
Su legado sigue. Su segundo hijo, Lolo, dice Eugenia, es idéntico físicamente a su mamá. 
 
Y algo que la familia valora mucho: todos sus homenajes y reconocimientos se los hicieron en vida.
 
Eran, recuerda Eugenia, "épocas muy felices, momentos de encuentros y de fiesta".
 
 
EL GESTO QUE QUEDÓ EN EL HOSPITAL
 
Uno de los tantos gestos solidarios de Mery tuvo un impacto concreto en la comunidad. Después de una extensa campaña solidaria de la que participó mucha gente, se puso en marcha el nuevo grupo electrógeno de emergencia en el Hospital Doctor Manuel B. Cabrera, allá por 2003.
 
La iniciativa de la colecta fue de una enfermera del nosocomio y Mery, desde su programa en una FM local, difundió la convocatoria para reunir los fondos para adquirir un generador con capacidad suficiente para responder ante una emergencia eléctrica. Lo lograron.
 

El reconocimiento en vida y un legado que renace

Mauge remarcó con gratitud que el cariño genuino de los oyentes y vecinos llegó a tiempo: en sus últimos días, la gente continuaba acercándose a su casa para saludarla, agradecerle y devolverle un poco de todo lo que brindó.

Y sobre el final de la entrevista, dejó una revelación que erizó la piel del equipo radial: "Cuando nació Lolo, mi segundo hijo, fue increíble: físicamente es idéntico a mi mamá, como diciendo 'acá estoy'". La confirmación cabal de que el amor, la voz y el recuerdo de Mary siguen intactos en cada rincón de Pringles.

 
Escuchá Nada que Ver, de lunes a viernes de 8 a 10 en Pringles FM 100.3 Mhz, o a través del siguiente enlace: https://www.pringlesfm.com.ar/
 
ROGELIO GÓMEZ - EL ORDEN
 
 
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