CIUDA D
28 años de apicultura: Marcelo Baleix y el auge de su miel crema en toda la región
En el marco de las historias de esfuerzo productivo y desarrollo local, el programa Nada que Ver (Pringles FM 100.3), conducido por María Rosa Luna, recibió la visita del productor apícola Marcelo Baleix, titular del emprendimiento "MJ Apicultura". Con casi tres décadas de trayectoria ininterrumpida en el campo, Baleix repasó los orígenes de la actividad, la reconversión comercial durante la pandemia y la realidad de una labor que combina sacrificio físico, genética y respeto absoluto por la naturaleza.
"Arrancamos en el año 1998, ya son 28 años de apicultura. Comenzamos junto a mi concuñado con un centenar de colmenas porque había que mandar a los chicos a estudiar; esa fue la idea inicial. Hicimos cursos previos para tener nociones del oficio y, con el respaldo incondicional de mi señora y mis hijos, fuimos afianzando lo que terminó siendo una pequeña empresa familiar", recordó el productor.
El salto al fraccionamiento y el fenómeno de la "miel crema"
Tras superar un percance de salud en el que sus hijos sostuvieron la actividad en los apiarios, Baleix impulsó un cambio determinante: dejar de vender a granel para agregarle valor a la materia prima.
Con apoyo del área de Producción municipal en plena pandemia, montó en su domicilio su propia sala de fraccionamiento habilitada para la provincia de Buenos Aires, compartiendo además la sala de extracción con el colega Facundo Maya.
Allí nació uno de sus productos insignia:
"Empezamos con el envase tradicional y después desarrollamos la miel crema. Es exactamente la misma miel natural, pero lleva un proceso mecánico de cremado sobre el tambor cristalizado a partir de abril o mayo. Queda untable, muy suave al paladar y sin un solo aditivo ni calentamiento. Cuando calentás la miel para licuarla pierde nutrientes esenciales; en cambio, el cremado conserva el 100% de sus propiedades", remarcó.
Hoy comercializa miel clásica, miel crema untable y caramelos de propóleo no solo en comercios de Coronel Pringles, sino en un extenso corredor regional que abarca Bahía Blanca, Coronel Suárez, Tres Arroyos, Laprida, General La Madrid y todo el distrito de Tornquist y las sierras.
La abeja, el ambiente y la selección genética
Consultado sobre el trabajo a campo con sus casi 400 colmenas distribuidas en establecimientos rurales a entre 20 y 50 kilómetros de la ciudad, Baleix no eludió la problemática ambiental:
"En 1998 había muchas más oportunidades para la abeja. Hoy el uso masivo de herbicidas complica el panorama y hay que buscar campos mixtos, agrícola-ganaderos, donde el ganado deja florecer pasturas y alfalfas que le permiten alimentarse al insecto".
Asimismo, detalló el trabajo de selección biológica que aplica:
"Incorporamos reinas de cabañas seleccionadas. Trabajamos con una línea genética cruzada (BVA) que desarrolla abejas con la lengua más larga, lo que les permite ingresar con mayor profundidad en el cáliz de la flor para extraer más néctar. La abeja vuela hasta 3 kilómetros a la redonda y en plena temporada vive apenas unos 40 días, dejando la vida en la cosecha".
Puro versus artificial: cómo reconocer la calidad
Frente a la proliferación de productos en el mercado, el apicultor alertó a los consumidores:
"La miel pura de cosecha es líquida en verano y se cristaliza naturalmente con los primeros fríos. Si ves una miel permanentemente líquida en invierno, muchas veces no es miel, sino jarabe a base de fructosa de maíz con saborizantes dulces muy empalagosos. Hay que leer el rótulo. La miel pura dura años en la alacena sin echarse a perder y jamás debe guardarse en la heladera", concluyó, ratificando su vocación de mantener un alimento genuino, directo del panal al consumidor.