BASQUET
"Claudio Divito era un adelantado": Jorge Valenzuela repasó la época de oro del básquet pringlense
El Día del Basquetbolista fue la excusa perfecta para reencontrarse con la memoria deportiva de nuestra ciudad. Desde el taller y gomería familiar donde la pasión por la disciplina se respira a diario, Jorge Valenzuela protagonizó un mano a mano cargado de nostalgia, precisiones históricas y análisis sobre el básquetbol local junto al equipo del programa "Nada que Ver".
Acompañado por el recuerdo de canchas abiertas de piso rústico, zapatillas sin amortiguación y camisetas ceñidas al cuerpo, Valenzuela evocó la etapa más gloriosa del baloncesto de nuestra ciudad: el título de Campeón Provincial invicto de 1961/62 obtenido en la cancha de Independiente (con aquel memorable doble de Julio Adúriz desde mitad de cancha sobre la chicharra) y el posterior cuarto puesto en el Campeonato Argentino representando a la Selección de Provincia de Buenos Aires.
Claudio Divito, el maestro que profesionalizó la disciplina
Al momento de buscar la raíz de semejante auge, surgió de inmediato la figura de Claudio Divito, formador incansable y estratega que dejó su impronta primero en Almaceneros y luego en el Club Leandro N. Alem (cuyo gimnasio lleva su nombre), además de una destacada trayectoria en Mar del Plata.
"Claudio fue un adelantado del básquet. Un estudioso, un maestro, un profesor extraordinario. Yo empecé a ir a Alem a los 13 años llevado por el flaco Jacomito. Antes jugábamos a pulmón en la cancha de la escuela o en el Roca, pero con Claudio la rutina fue otra: te podía tener dos meses seguidos picando la pelota hasta que aprendías a hacerlo a la perfección. Sin ser docente recibido en educación física, era un educador nato", recordó Jorge con admiración.
Fenómenos irrepetibles y la falta de competencia interna
Consultado sobre por qué tras semejante pico de gloria el deporte sufrió altibajos y pausas en la ciudad, Valenzuela analizó los factores estructurales:
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Llegada de figuras extraordinarias: Explicó que aquel equipo contó con talentos excepcionales que confluyeron en Pringles, como el arribo de Juan Carlos Bolí —considerado el máximo referente del país antes de la irrupción de Alberto Pedro Cabrera—, Palomeque y la reconversión deportiva de atletas naturales como el recordado "Chaira" Ferreira, originalmente futbolista.
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El obstáculo de la continuidad: "Acá no se podían armar torneos competitivos de cuatro o cinco equipos porque no había masa de jugadores suficiente, y ninguna fórmula dio resultado a largo plazo. Sin competencia interna estás obligado a viajar, y hoy los viajes, el combustible y la logística son muy costosos", reflexionó.
Entre risas y complicidades, la charla trajo al presente el recordado Regional de marzo de 1963 disputado en el gimnasio de Independiente (cuando debieron trasladar los aros desde Alem y cambiarse en los vestuarios de la cancha de pelota a paleta) y hasta un histórico triunfo por un punto ante un poderoso seleccionado de Olavarría previo a un certamen provincial.
El valor de las formativas y los nombres que marcaron huella
La entrevista también dedicó un párrafo de homenaje al profesor Carlos Subijana, recibido a finales de los sesenta y capacitador nacional de jerarquía junto al propio "Beto" Cabrera, destacando su vigencia como fuente de consulta y docencia técnica.
Hacia el cierre, se puso en valor el esfuerzo diario que realizan instituciones como el Club Alem, con la conducción técnica de Germán Valenzuela y colaboradores, para mantener activos los semilleros de categorías formativas, la creciente rama femenina y el básquet de veteranos:
"Aunque pasen los años, uno se sigue sintiendo basquetbolista toda la vida. Es fundamental cuidar el semillero y respaldar a los clubes que le ponen el hombro para que la pelota no deje de picar", concluyó Valenzuela.