EDITORIAL
¿Por qué quedan en libertad los delincuentes capturados en flagrancia?
Resulta muy frecuente en los titulares de hoy frases como: “delincuente que mató a vecino fue liberado por juez” o “sujeto que violó a xxx había estado en penal por robo y por otra violación”.
Y con noticias tan impactantes como esas es lógico preguntar ¿por qué salen libres los delincuentes? O en todo caso por qué salen tan fácil y tan rápido.
De acuerdo a las autoridades judiciales, en la mayoría de los casos no hay pruebas suficientes para una sentencia condenatoria’.(¿)
En primer orden debemos que aclarar que la culpa de todo no lo tienen los beneficios penitenciarios.
Es decir, porque existan o no beneficios – que al fin y al cabo son normas legales – no se marcará un efecto de aumento o disminución en la delincuencia.
No hay norma mala o buena ‘per se’; el problema aquí reside en quien la aplica (o quien no la aplica).
En el caso de los beneficios penitenciarios es cierto que gran parte de la responsabilidad la llevan los jueces, que son los que finalmente los otorgan o los deniegan. Luego entonces, si hay delincuentes sueltos es… porque un juez así lo dispuso.
Cuando Sergio Berni ocupó, en el anterior gobierno la Secretaría de Seguridad, alertaba: “Antes se decía que los delincuentes entraban por una puerta y salían por otra. Hoy ni siquiera entran. Ninguno queda detenido, y cuando salen, al otro día vuelven a robar…", expresión que ratifica lo anteriormente expresado: son los jueces los que disponen la libertad de los delincuentes.
Lo cierto es, que se detienen a sujetos denunciados por robos, agresiones, violencia de género, y otras yerbas, pero no se conocen juicios o condenas por esos delitos.
Lo lamentable, es que los jueces no contemplan a priori, los daños o reacciones colaterales que pueden llegar a provocar sus decisiones en la gente, que indignada, quiere tomar la justicia por mano propia, ni la acción de los delincuentes cuando salen en libertad y vuelven a cometer los mismos u otros delitos, con más salvajismo.
La puesta en libertad del agresor de Milagros Cuevas, es una muestra cabal, de cómo está la Justicia en este ¿bendito? País, donde cada cual hace lo que quiere, reacciona como se le antoja, se le toma el pelo a quienes tienen en sus manos la seguridad de la ciudadanía.
El dato curioso es que en las últimas horas se conoció que cuatro ladrones delincuentes que se tirotearon con dos policías cuando intentaban robar su vivienda se trasladaban en un vehículo que está a nombre de la jueza de Garantías N°1 Gilda Stemphelet. El vehículo se encuentra inscripto a nombre de la magistrada en el Registro de la Propiedad del Automotor N°5 de calle Dorrego 342.
Para quienes no recuerden el nombre, la jueza Gilda Stemphelet, es la misma magistrada que excarceló al individuo que fracturó la mandíbula a la joven Milagros Cuevas.
Lo cierto que en nuestra comunidad, hay una población permanente de no más de 10 delincuentes que roban, provocan disturbios y escenas de violencia, que están en el llamado “circuito de impunidad”.
Esto es, se los detiene por un ilícito y al otro día quedan libres. Entonces, estos sujetos, salen, entran, salen y entran con total impunidad, y a las horas vuelven a robar o a cometer otros ilícitos.
La ciudadanía está harta de ser víctima de delincuentes, a quienes ni siquiera les llega la pena que pague por el daño realizado, y la víctima, en todos los casos, se siente completamente indefensa e impotente sin saber a quién recurrir, como en el caso de Milagros Cuevas, Abel Contreras, y tantos otros., porque no se actúa con la celeridad que se necesita. Porque se tarda días en dar una orden de allanamiento, o por la famosa y cuestionada traba “garantista” que favorece siempre al delincuente, utilizada por muchos fiscales y jueces, que en los tiempos que corren, ya tendría que ser suprimida.
Creemos que si bien la seguridad es un mecanismo muy complejo, con múltiples actores, se la debe tomar muy seriamente, como en cualquier país del mundo (desarrollado).
Principalmente se deben comprometer los tres poderes: el Ejecutivo y el Legislativo, que debe dar las herramientas legales, y la Justicia, que tiene un papel muy fuerte, y que debería ‘aggiornar’ las legislaciones en los temas de Procedimientos, para poder dar una solución definitiva a esta problemática y no seguir esperando la Justicia Divina, para que nos salve.