LA NOCHE DEL SÁBADO SANTO
La feligresía vivió con fe la solemne Vigilia Pascual
Llegando al fin de la Semana Santa, el sábado la iglesia Católica vivió la tradicional Vigilia Pascual en la que los fieles se preparan para celebrar la resurrección de Cristo, quien luego de su pasión y muerte, alcanzó la vida eterna. El sábado, una multitud participó de la celebración en la Parroquia Santa Rosa de Lima, que fue presidida por el Padre Pedro Fournau.
Con fe y devoción, los fieles se acercaron hasta el templo a fin de participar de la Eucaristía y de cada uno de los ritos que propuso la liturgia, como informara El Orden en cada una de las actividades propuestas por el Padre Pedro, y vale realizar una síntesis de lo registrado durante Semana Santa.
El Martes Santo se celebró la Misa Crismal, en Bahía Blanca, donde el Obispo Coadjutor Monseñor Fray Carlos Azpiroz Costa, bendijo los santos óleos y los sacerdotes renovaron sus promesas.
El Jueves Santo, con la misa de la Última Cena del Señor, en la que se realiza el tradicional gesto del lavatorio de los pies, comenzó el solemne Triduo Pascual.
Así, el viernes Santo, único día que no hay misa, sino que se medita la Pasión del Señor con el rito de la Adoración de la Cruz, y se vivió el Vía Crucis Viviente, como informó ampliamente EL ORDEN, en su edición del sábado.
Según lo previsto, la misa inició en el atrio de la iglesia donde inmediatamente se procedió a la bendición del fuego nuevo con el que se encendió el cirio pascual que simboliza a Cristo Resucitado y que se empleará a lo largo del año para la administración del bautismo.
VIGILIA PASCUAL
El sábado, según lo previsto, la misa inició en el atrio de la iglesia donde inmediatamente se procedió a la bendición del fuego nuevo con el que se encendió el Cirio Pascual que simboliza a Cristo Resucitado y que se empleará a lo largo del año para la administración del bautismo, durante cincuenta días, hasta Pentecostés.
Luego el Padre Pedro marcó unas señales en el Cirio: una cruz, las letras "Alfa" y "Omega" y las cifras del año en los ángulos de la cruz, mientras decía:
*Cristo ayer y hoy, trazando la raya vertical
*Principio y fin; trazando la línea horizontal
*Alfa; trazando la letra sobre la línea vertical
*Y Omega; trazando la letra abajo de la línea vertical
*Suyo es el tiempo; trazando el primer número del año en curso, el ángulo superior izquierdo de la cruz
*Y la eternidad; trazando el segundo número del año en el ángulo superior derecho
*A él la gloria y el poder; trazando el tercer número del año en el ángulo inferior izquierdo
*Por los siglos de los siglos. Amén; trazando el cuarto número del año en el ángulo inferior derecho
A continuación se incrustan cinco granos de incienso en forma de cruz (primero el palo vertical, luego el horizontal), mientras se decía:
Por sus llagas santas y gloriosas nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro señor. Amén
Entonces encendió el cirio con el fuego nuevo diciendo:
Que la Luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.
Tal como se había solicitado, muchos fieles se presentaron con velas que se encendieron con el fuego bendecido, esparciendo así la luz sobre todo el templo que permanecía a oscuras, en solemne procesión. Llegados al presbiterio, se colocó el Cirio en el candelabro, junto al Altar.
Posteriormente prosiguió la celebración con el Pregón Pascual, himno alusivo a la noche de PASCUA que proclama la gloria de la resurrección de Cristo, e inmediatamente se inició la liturgia de la palabra.
Con júbilo y tonos festivos, los presentes entonaron el canto de Gloria que fue acompañado con signos de alegría y festividad.
RENOVARNOS EN
LA ESPERANZA
Tras la lectura del Evangelio, el Padre Pedro expresó el mensaje de la Vigilia Pascual haciendo alusión a la festividad de Cristo resucitado.
En la oportunidad mencionó que en la resurrección de Jesús todos estamos invitados a renovarnos en la esperanza que nace de la fe y que sale como consecuencia de este hecho que transforma nuestra vida.
Finalmente alentó a los fieles en torno a la Pascua, a no bajar los brazos en la lucha diaria del trabajo, la familia, y a recordar que todo lo bueno que Dios pone en nuestro corazón, por su gracia lo podemos llevar a cabo.
Más adelante se procedió a la liturgia bautismal en la que se bendijo el agua con la que luego se roció a los presentes, quienes renovaron sus promesas bautismales.
Luego se entonaron las Letanías de los Santos y la celebración finalizó con la Eucaristía.
Este es el momento en que nació la verdadera Eucaristía: ¡LA PASCUA!, por ello, el Misterio de la Noche Pascual culmina en la Eucaristía, que ya no la ofrece Cristo solo, sino en compañía de su Iglesia.
En la Misa de Pascua del domingo, se adhirió a la celebración, la Banda Ceferino Namuncurá que interpretó dos temas religiosos acompañados por el cántico de los feligreses.
Se vivió un ambiente festivo y de alabanza porque se cumplieron las promesas de Dios, especialmente, por haber restaurado su amistad con la humanidad y otorgar la salvación.