CIUDAD
4 de Agosto: Día del Párroco y del Sacerdote
Se recuerda el compromiso de cada sacerdote, como el cura de Ars, en Francia, de buen pastor y estar al frente a sus fieles como guía espiritual y alentador de las enseñanzas de Jesús.
La Iglesia celebra cada 4 de agosto a San Juan Bautista María Vianney (1786-1859), conocido como el Santo Cura de Ars, debido al nombre del pueblo en Francia donde sirvió por muchos años: Ars-sur-Formans, ubicado a 30 Km de la ciudad de Lyon.
San Juan María Vianney es el patrono de los sacerdotes, en especial de los párrocos. Es considerado el paradigma del buen confesor. Poseía dones extraordinarios como la profecía o la capacidad para conocer las almas y penetrar sus intenciones. Fue un hombre muy humilde y de gran discernimiento, modelo de pastor para los sacerdotes párrocos.
Su sencillez fue ejemplar, al punto que vivía desprendido de las cosas materiales.
La figura del párroco tiene una gran relevancia para la Iglesia. Él -tal como se expone en el mismo Código de Derecho Canónico- es el pastor propio a quien el Obispo diocesano confía pastorear a la comunidad que le ha sido encomendada, viviendo el día a día con y para ella, enseñándole, rigiéndola y guiándola hacia la santidad.
En la fiesta de San Juan María Vianney saludamos a todos los párrocos de nuestra diócesis en su día.
Especialmente, a nuestro Párroco, Padre Matías Pardo, al Padre Pedro Fournau, al Padre Ernesto Mendiondo y Padre Mario Castiglioni, este último a cargo de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Indio Rico.
El Padre Matías Gonzalo Pardo, si bien hace más de cinco meses que se encentraba como Párroco residente de nuestra parroquia, el 18 de julio pasado, se llevó a cabo el acto eclesiástico de Toma de Posesión e Inicio del Ministerio Pastoral, en la Parroquia Santa Rosa de Lima, en un acto simbólico y jurídico necesario para que oficialmente entrara en funciones, sucediendo en el cargo al Padre Pedro Fournau.
El oficio fue presidido por el Arzobispo de Bahía Blanca, Fray Carlos Alfonso Azpiroz Costa OP.
¡Feliz Día! Y gracias por la tarea pastoral que realizan día a día, por ser guía espiritual de los fieles y por sostenernos en los momentos críticos, principalmente el que nos toca vivir en el marco del Covid-19,l enseñando cada día, valores cristianos y de la vida misma.
¡Que Dios bendiga su ministerio y renueve, cada día, su vocación sacerdotal!.