2022-12-21

CIUDAD

Almuerzo de Navidad: construir un nosotros.

La comida de Navidad con los pobres es una tradición de la Comunidad de Sant'Egidio desde que, en 1982, un pequeño grupo de personas pobres fueron acogidas alrededor de la mesa de la fiesta en la Basílica de Santa María de Trastevere en Roma. Eran unos 20 invitados donde había algunos ancianos del barrio, amigos de esta Comunidad, que se quedaban solos en Navidad, también algunos sin techo que sus miembros habían conocido por las calles de Roma.


 

De Roma al mundo y a Pringles.

Desde entonces ha pasado muchos años de ese primer Almuerzo de Navidad. Con el tiempo la mesa ha ido creciendo año tras años desde el viejo continente ha llegado a todos los lugares del mundo donde está presente la Comunidad. Y Coronel Pringles forma parte de esos lugares donde cada 25 de diciembre la mesa se extiende, y se agranda, para compartir una comida muy especial con todos los pobres a los que la Comunidad ayuda durante el año y muchos más que se añaden para esta fiesta.

Sergio Del Canto es el referente de la Comunidad de Sant´Egidio en nuestra ciudad. “El primer almuerzo lo hicimos en el 2009” asegura; incluso “durante la pandemia, en el 2020, repartimos viandas casa por casa y el año pasado lo hicimos al aire libre en el Prado Español. Este año lo hacemos en el salón del Fortín Tradición y Libertad”, comenzó a relatarnos Del Canto, destacando el ofrecimiento de la Comisión Directiva de la institución tradicionalista para realizar el almuerzo en su salón.

 

Una mesa grande.

La mesa de cada Almuerzo de Navidad, desde aquel del 2009 que se realizó en el Hogar del Jubilado y del Pensionado, fue creciendo. “Si bien la pandemia hizo como un retroceso del almuerzo en cuanto al número de personas que participan, siempre rondamos las 300 personas; y si sumamos los voluntarios y demás, seremos 350”, comentó Sergio Del Canto, para agregar de manera inmediata que “los cálculos sobre cuantos asistirán en realidad no es tan importante, porque si viene más gente podemos achicar las porciones para poder estar juntos igual; y si sobra la gente puede llevar las viandas para seguir festejando en la casa”, resaltó.

Esta comida se realiza gracias al aporte de muchas personas y si bien “la última semana es cuando aparecen todos los huecos y estos se cubren gracias a que hay muchísima gente que colabora todos los años y otra que lo hace de manera anónima porque se nos escapan la cantidad de donaciones que llegan. Por ejemplo hay personas que pasan por la casa de la Comunidad y dejan un pan dulce o un regalito y son muchos los que colaboran así. También hay personas que esperan la ocasión para poder participar y colaborar porque se siente parte del Almuerzo de Navidad, aunque después durante el año quizás no podamos compartir otras cosas juntas”, amplió Del Canto.

 

Celebrar juntos.

A muchos les llama la atención que esta comida se realice el mismo 25 de diciembre y “esa es una atracción que tiene este almuerzo: encontrarnos juntos para celebrar una fiesta tan importante como la Navidad. La primera lectura que uno puede hacer del almuerzo es que es un evento social solidario, un espacio donde muchísima gente vive la gratuidad, dar cosas gratis y disfrutar de ellas; pero antes que eso es una gran fiesta religiosa porque es la celebración de la Navidad, una fiesta que celebra el nacimiento de Jesús que viene de muchos siglos y que tantas generaciones la han festejado”, comentó el Coordinador local de Sant´Egidio.

A su vez, expresó que “la alegría de esta fiesta se ha extendido más allá, inclusive, de los límites del cristianismo porque hay culturas que no son de tradición cristiana y sin embargo han tomado los signos de la Navidad para festejar esta fiesta”.

 

La Navidad, una fiesta para todos.

Si bien es una fiesta de raíces cristianas, dijo que  “no es una fiesta exclusiva para los cristianos porque la fiesta de Navidad tiene un mensaje que llega a todos. ¿Cuál es la novedad del cristianismo para un hombre, una mujer, un anciano, un joven del Siglo XXI? Es la misma novedad de todos los siglos. Ser cristiano no es tener convicciones claras o ser una persona moralmente intachable o libre de contradicciones. Ser cristiano es ser física y espiritualmente un nosotros que no tiene un límite, incluye a todos. La paz del cristiano es no tener enemigos”.

En este sentido, “la iniciativa del Almuerzo de Navidad está envuelta en esta atmósfera de un nosotros. Cuando una persona colabora con el almuerzo con un regalito, una lata de arvejas, un cordero no es que hay más para comer o un regalo más para un niño que no tiene; sino que con ese gesto está diciendo que apoya las iniciativas en las cuales se construye un nosotros que es la propuesta del cristianismo para el mundo. Por eso el Almuerzo de Navidad involucra a todos y habla a todos”, amplió Del Canto.

 

Ir contracorriente.

Para el referente de Sant´Egidio “la contraposición y la afirmación de uno mismo es lo que más se trasmite”, y ante esto “el almuerzo de Navidad viene como una contracorriente para abrir espacios donde la gente pueda encontrarse. Es lo que realmente mantiene la vida de las personas y del mundo, porque aprender a ser un nosotros es lo que permite ser una nación, ser un pueblo o sostener una familia”, focalizó.

 

Cómo colaborar.

Quienes estén motivados a colaborar con el Almuerzo de Navidad de la Comunidad de Sant´Egidio, podrán hacerlo a través de los locales donde hay carteles que indican que ahí pueden colaborar. ¿De qué manera?, por ejemplo en una pollería pueden dejar pago un pollo, o productos en una verdulería o supermercado: luego integrantes de la Comunidad pasarán a retirarlos. También pueden acercarse a la Casa de la Comunidad (Pellegrini 344) en horas de la tarde o en la casa de fotocopias de Rivadavia y Stegmann donde hay una canasto para recibir las donaciones.

Sergio resaltó que “es muy importante la participación como colaborador porque se experimenta, en primera persona,  esta construcción del nosotros. Cuando uno se sienta a la mesa con una persona que no conoce o que conoce a través de prejuicios y vence el sentimiento de extrañeza, genera un vínculo. Ese vínculo que es frágil porque uno después tiene que acordarse el nombre de la persona, ponerlo en las oraciones o saludarlo en la calle cuando lo ve, ese vínculo es como un pequeño hilo que ayuda a reparar el tejido desgarrado de la sociedad, a llenar los espacios que nos separan; por eso el Almuerzo de Navidad es importante y por eso todos están invitados a participar”, concluyó.

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