CIUDAD
Cumplió 50 años en el rubro pintura del automotor
3 de enero de 1973 fue mi primer día de trabajo en esta linda profesión de "pintor de automotores" en el taller de Giustozzi Hnos., con mucho orgullo hoy 3 de enero de 2023 he llegado a cumplir cincuenta años en esta profesión que siempre quise tanto y quiero mandar un gran saludo a todos mis clientes por haberme acompañado siempre” destacó en una publicación en las redes sociales el pringlense Néstor Ohaco, celebrando una fecha especial.
Desde chiquito su pasión por los fierros, por los autos, lo llevó a iniciarse en la profesión.
“Empecé a trabajar en lo de Giustozzi cuando terminé la primaria, con 13 años –cuenta a Diario EL ORDEN-. Mis padres querían que siguiera la Secundaria, pero yo no quería. Me mandaron un año, pero no me gustaba, quería trabajar y me gustaban los fierros, los autos”.
Fue así que el padre de Néstor se contactó con el taller de Giustozzi, lo llamaron y lo tomaron para el taller de pintura.
“Mi viejo contactó en lo de Giustozzi, me ocuparon ahí. Ya nos conocíamos, llegué y me mandaron a la parte de pintura”.
En esa época, el taller de Giustozzi Hnos. (área de pintura) estaba ubicado en calle España 845.
“Eran dos galpones, dos talleres, pero de la misma sociedad. Primero estaba el taller de chapa, y más adelante había una casa de familia, con un portón de garaje que todavía existe, y recorriendo un pasillo largo, en el fondo trabajábamos en pintura. Entraban 5 autos holgados” recuerda.
Esos inicios fueron lindos para Néstor: “me gustaba andar entre los autos y tuve compañeros muy buenos (Osvaldo Miranda, José García, Raúl Pirola, Oscar Villanueva), que me fueron enseñando la profesión”.
Estuvo 2 años y medio como empleado, luego Pepe Giustozzi le permitió tomar autos por su cuenta y trabajar a porcentaje.
“Después salí, en la parte de chapa salió otro compañero, Stremel y en el 76 pusimos taller juntos. Fue en Alvear 840, era un galpón muy adentro. En el 78 me fui al servicio militar, pero de todos modos allá seguí trabajando. Porque fui al parque, a los talleres, entré en la parte mantenimiento y trabajaba ahí”.
Años después se cambió a pocos metros de donde trabajaba junto a Stremel, esta vez en soledad, y luego comenzó a trabajar junto a su hermano, quien había salido también del taller de Giustozzi Hnos., años después.
“Empezamos a trabajar juntos y nos cambiamos a Medina 870 desde el año 84” relata. Hoy, sigue trabajando en esa misma dirección.
“SOLUCIONAR EL PROBLEMA A UN CLIENTE TE DA SATISFACCIÓN”
Por las manos de Néstor han pasado innumerable cantidad de autos, con muchísimos recuerdos y el agradecimiento a los fieles clientes.
En cuanto a la profesión en sí, destaca que el avance de los materiales ha sido enorme.
“El trabajo ha cambiado muchísimo por el adelanto de los materiales, son muchos más nobles, más fáciles de trabajar. Se ha simplificado mucho, los materiales como te digo son muchísimo mejores, te permite trabajar con mayor rapidez, mejor terminación y más duración”.
“Sigo trabajando en la parte de pintura, tomando trabajos más chicos, pero siempre en actividad. Y solucionar el problema a un cliente, te da satisfacción”.
AGRADECIMIENTOS
“Un agradecimiento a todos los clientes que hemos tenido, nos han acompañado siempre y hay algunos de 30-40 años que siempre han estado firmes. Y cuando compramos este taller, era de Omar Sorrivas, padre de Roberto y Oscar. Nos dio una mano muy grande para que lo compráramos y es un agradecimiento que lo vamos a tener siempre” cerró.
ROGELIO GÓMEZ - EL ORDEN