LA VOZ DE EL ORDEN
Cuando la donación de médula ósea puede salvar una vida anónima
Pocas palabras se necesitan para definir a una persona que está pasando por un estado crítico de salud y necesita un trasplante. Ha pasado en Pringles y hemos tenido casos desgarradores, cuando no llega un donante, cuando no hay compatibilidad o cuando hay una pequeña esperanza de vida a través de un trasplante y no se llega a tiempo, por lo tanto, a veces, la vida, que está esperando para poder seguir su camino, se va también.
¿Por qué contamos esto? Porque de nuestra ciudad, volvió hace pocas horas de Buenos Aires, de ser donante de médula ósea. Es un compañero del equipo de trabajo, es futbolero, deportista, periodista, cronista de Diario El Orden y la Nueva Provincia, y un día, decidió donar células madres.
La historia fue contada por Rogelio Gómez, a María Rosa Luna, para “La Voz de El Orden”, que se emite por FM Ciudad, donde explicó cómo llegó a ser donante de Médula Ósea, despejando mitos, e incentivar para que la gente no tenga temor de donar, en virtud que los profesionales toman todos los recaudos y así lo expresó:
“Todo comenzó hace diez años cuando estaba estudiando en Bahía Blanca, y junto a otros chicos de Pringles, que estaban también en el Grupo de Dadores Voluntarios de Sangre, cada vez que alguien necesitaba un tipo de sangre, te llamaban y te acercabas en los hospitales de Bahía y donabas”.
“Estaba anotado en la Peña “Boca un Sentimiento”, que desde hace muchos años trabaja con un Banco de Donantes”.
“Ellos trabajaban a la par de los hospitales, que les daban una lista y cuando necesitaban donaciones te llamaban”.
Y amplió Rogelio: “En una de esas campañas, me acuerdo que la propuesta era donar Médula Ósea. Me llevaron a Ayuda-Le, “Ayuda al Leucémico”, muy conocido en Bahía Blanca. Nos presentaron un caso muy famoso de un chiquito, nos contaron sobre donaciones de médula a personas de Argentina y del exterior, y me anoté en el Registro. Eso fue en el 2013”.
“Hasta que en marzo de este año, estaba durmiendo y me llaman de la característica 011, y no atendí, porque siempre llaman para propagando o estafas. A los pocos minutos vuelven a llamar de ese mismo número, atendí, y ahí me informan que hablaban del INCUCAI, y me dicen que soy compatible con otra persona, que era del exterior y si estaba dispuesto a donar. Así me lo dijeron por lo que me desperté del todo y contento”.
Consultado sobre cómo es la donación de médula, explicó Rogelio: “Después de la llamada inicial, si le contestas que sí, te explican cómo es el proceso. Hay dos métodos, uno de la punción y el otro, parecido a los que donan plasma en el Covid. Te sacan sangre de un brazo, que va al otro, circula y ahí te sacan las células. Tenés que estar cuatro horas acostado conectado con las dos agujas y ahí se termina”.
Ante la pregunta con quien es compatible su médula ósea, aclaró: “Cuando me llamaron, me dijeron que era para una persona en el exterior, sin especificarme. En la siguiente llamada, cuando se comprobó que era la única persona que podía donar, y que la persona que la necesitaba estaba en una situación crítica, me dijeron que era una mujer de España y no te brindan ningún dato más. Ellos solamente me dijeron que dentro de unos meses, pueden llegar a saber algo de cómo resultó el trasplante”.
En otro momento de la nota expresó: “Después de la primera llamada, tuve que concurrir al sector de Hemoterapia local, donde me hicieron la muestra para comprobar efectivamente si la compatibilidad coincidía con el Registro. Me dijeron que en tres meses me llamaban. No había pasado un mes (12 de abril pasado), que me llamaron y dijeron que era una situación crítica de esta persona y que el 25 de abril tenía que ir a Buenos Aires, al Hospital Alemán, para hacerme todos los chequeos médicos y ver si estaba en buenas condiciones de salud para hacer la donación. Y el 8 de mayo, volver para hacer la donación de la célula madre”.
“Ellos (Incucai) se hacen cargo de todo, como pasajes, comida y hotel. Viajé con mi padre para los chequeos, me esperaban en la terminal y de allí nos trasladaron al Hospital Alemán, que abarca casi una manzana y tiene siete pisos. Allí me hicieron todos los exámenes, como ecografía abdominal, placa de tórax, electrocardiograma, análisis de sangre que fue lo que más duró, porque me sacaron del brazo izquierdo 15 tubitos, uno tras otro. Me hicieron análisis de todo tipo, porque no podés ser donante solo porque sos voluntario, hay que estar sano. Todo me salió bien, y a la persona que recibirá la médula ósea, la están preparando para el trasplante”.
En otro momento de la nota, indicó: “Desde el día que recibí la llamada, estuve contento y este es el objetivo de la nota, de crear conciencia”.
“El 8 de mayo pasado, a las 6.30 horas, tenía que estar en el Hospital Alemán para hacer el proceso de donación. Viajamos con mi padre el domingo 7, nos llevaron a un hotel y el lunes temprano nos acercaron hasta el Hospital Alemán. El único requisito que te pedían era que no hiciera ningún esfuerzo. Aclaro, que lo que te sacan son células madres. Los días previos me tuve que colocar vacunas que te van duplicando, triplicando, la cantidad de glóbulos blancos, que son los que le van a pasar a la persona que será trasplantada. Ahora estoy con más glóbulos blancos que los que tendría que tener y debo esperar cinco días más, hasta que se normalice”.
Seguidamente contó cómo fue todo el proceso, que debía durar cuatro horas, sin embargo a las tres horas, la enfermera a cargo, le dice que ya se había terminado “porque en ese tiempo se había conseguido el doble de células madre que necesitaban, por lo que no era necesario cumplir las cuatro horas”.
En cuanto a su estado de salud, señaló: “Me siento muy bien, y lo bueno es que donar no tiene ningún riesgo. No hay ninguna complicación, ni riesgo alguno”.
Y reiteró: “La idea de la nota es inculcar a las personas que sean donantes, tanto de sangre como de Médula. Se pueden inscribir en el Registro de Donantes de Medula Ósea y solo anotarse, porque siempre habrá una persona que lo va a necesitar”
La historia continúa. Habrá que esperar ahora cómo reacciona la persona que lo necesitaba, que vive en España, y debe pasar unos meses para ver los resultados.