2025-10-07

SOCIEDAD

Tras 30 años de producción, cerró el Molino Campo Claro en Carlos Keen

El Molino Campo Claro, histórico emprendimiento dedicado a la elaboración de productos orgánicos en la localidad de Carlos Keen, partido de Luján, anunció el cierre de su producción luego de tres décadas. La decisión fue comunicada por sus propios trabajadores y socios a través de un emotivo mensaje publicado en redes sociales, en el que expresaron el dolor por el final del proyecto y las dificultades que enfrenta hoy el sector de la agricultura orgánica en el país.

 

“Hemos resistido 30 años, y lo seguiremos haciendo, pero no de esta forma”, comienza el texto titulado “Cerramos”, en el que la firma subrayó que “Campo Claro fue mucho más allá de una empresa o de un producto”. El comunicado señala que la medida se da en un contexto donde “lo que no funciona más es el sostén económico de nuestra producción y de la fuerza de trabajo que la hacen posible”.

 

Campo Claro produce aceites sin refinar, harinas integrales, semillas, miel orgánica, fideos integrales, avena arrollada y mijo.

 

Los responsables explicaron que, con errores y aciertos, lograron sostener el emprendimiento durante tres décadas, pero que actualmente el modelo de trabajo “perdió sustentabilidad”. En esa línea, advirtieron que “sin un cambio real y generalizado en las decisiones que toman los consumidores al momento de elegir sus alimentos, los pequeños productores de la agricultura orgánica perdemos competitividad contra el capital concentrado”.

 

“Damos un paso al costado con dolor, enojo y vergüenza, que hoy le ganan al orgullo de todos estos años de trabajo digno, los cientos de toneladas de alimento sano procesados, las miles de familias que nos eligieron para alimentarse conscientemente, y las miles de hectáreas que ayudamos a cuidar del veneno de la agricultura industrial”, expresaron.

 

 

Pese al cierre, los trabajadores dejaron abierta una posibilidad de retorno: “Vamos a seguir perdurando, como una semilla guardada en la tierra hasta que vengan buenos tiempos. Ojalá con el correr de los días recuperemos la esperanza para permanecer vitales hasta que llegue la hora de renacer”

 

En su despedida, Campo Claro reconoció especialmente a quienes sostuvieron el proyecto hasta el final: “Queremos agradecer en primer lugar a nosotros mismos, los que quedamos tocando el violín hasta el final: Leito, Marce, Sergio, Derlis, Juance, Nata y Arno, y a tantos otros que pasaron por el Molino. Fue bueno haber compartido este viaje con ustedes, compañeros”.

 

También destacaron a Ángela, socia gerente y fundadora junto a Harald, quien se mantuvo “firme detrás de la lapicera, lejos de los flashes pero siempre presente, garantizando la continuidad de los ideales hasta el último minuto”.

 

El mensaje finalizó con un agradecimiento al consumidor, que durante 30 años acompañó la propuesta de alimentos saludables y producción sustentable: “A vos, que nos elegiste para alimentarte a vos o a tu familia, te queremos decir que te vamos a estar eternamente agradecidos por permitirnos existir todos estos años”.

 

Fundado en 1995, Campo Claro comenzó como un pequeño establecimiento familiar dedicado a la elaboración artesanal de harinas integrales y aceites prensados en frío, abriendo “la tranquera” a una experiencia pionera en producción orgánica. Durante su historia, mantuvo una fuerte vocación por la investigación y el perfeccionamiento en la elaboración de alimentos saludables, conservando viva la impronta de su fundador, Harald Witomir Tomys, cuyos ideales marcaron la identidad del molino y de todo su equipo de trabajo.

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