CIUDAD
Beatriz Mena: 34 años de solidaridad en el Ropero Comunitario "Sol y Mar"
En el corazón del barrio Roca, un pequeño rincón se ha convertido en un faro de esperanza para muchas familias necesitadas. El Ropero Comunitario "Sol y Mar" ha sido durante 34 años un refugio donde la solidaridad y el compromiso se entrelazan para brindar apoyo a aquellos que más lo necesitan. Detrás de esta noble iniciativa se encuentra Beatriz Mena, una mujer solidaria cuyo trabajo ha sido ampliamente valorado en la comunidad.
El compromiso de Beatriz Mena con su comunidad y su deseo de ayudar a los demás se remonta a muchos años atrás, incluso en 2018 recibió un reconocimiento por parte de la Cooperativa Eléctrica por su destacada labor como mujer solidaria.
El Ropero Comunitario "Sol y Mar" ha sido un proyecto que ha crecido gracias al apoyo de almas comunitarias comprometidas. Mediante el reciclaje de ropa, se brinda apoyo a las familias que enfrentan necesidades. Este fin de semana, el roperito celebrará su aniversario, un hito importante en su trayectoria.
Beatriz Mena recuerda con gratitud el camino recorrido desde que se le realizó su primera entrevista el 15 de julio, hace 34 años. Durante todo este tiempo, ha sido testigo del impacto positivo que el Ropero Comunitario ha tenido en la vida de muchas personas en situación vulnerable.
"Cuando estaba embarazada de mi hijo más pequeño, recibí ayuda de personas maravillosas. Fue entonces cuando me acerqué al barrio para ver cómo podía ayudar a otros", relata Beatriz. Micaela Farías, Germán Peralta y Diego Fonseca fueron algunos de los primeros colaboradores. Juntos, comenzaron a hacer tallarines y pan casero para aquellos que no tenían qué comer.
A medida que la necesidad crecía, Beatriz y su equipo decidieron tocar puertas en busca de donaciones. Así fue como el roperito comenzó a funcionar, ordenando y distribuyendo la ropa a quienes la necesitaban. El sistema se adaptó para que las madres acordaran llevarse prendas limpias que pudieran entregar a otras personas en situación similar.
Sin embargo, el proyecto tuvo que enfrentar desafíos y en un momento podía cambiar de ubicación debido a la falta de espacio. Fue entonces cuando Beatriz decidió buscar ayuda en los medios de comunicación, y gracias a esa iniciativa, el entonces intendente Juan Carlos Amores adquirió el terreno donde se estableció finalmente el Ropero Comunitario.
Beatriz Mena no ha estado sola en esta travesía. Teresa Iglesias ha sido su compañera durante muchos años; además el Ropero Comunitario cuenta con el apoyo y patrocinio de Raúl Lacazzette y María Rosa Luna, quienes han sido padrinos en este importante proyecto comunitario.
Contó, que se han dedicado a confeccionar medias tubo utilizando las mangas de suéteres donados. Su esfuerzo se enfoca en brindar frazadas y pantalones, entre otras prendas, para satisfacer las necesidades básicas de aquellos que más lo necesitan.
Si alguien desea colaborar y brindar una mano solidaria, puede acercarse al Ropero Comunitario "Sol y Mar" los martes y jueves de 8:30 a 11:30.
En un mundo donde la solidaridad es escasa, Beatriz Mena es un ejemplo inspirador de empatía y compromiso social. Su labor incansable en el Ropero Comunitario "Sol y Mar" ha demostrado que un pequeño gesto puede marcar una gran diferencia en la vida de quienes más lo necesitan.
ROGELIO GÓMEZ – EL ORDEN