2026-05-25

SOCIEDAD

Tres años en diálisis: El drama de una madre de la región y el pedido desesperado de su hijo

"A veces parece que está lejos, hasta que te toca". Con esa madurez y crudeza, Dylan Serantes, de tan solo 17 años , describe la realidad que atraviesa su familia. Su madre, Mariela Aguirre, padece una enfermedad renal que la obliga a someterse a diálisis desde hace tres años , un tratamiento que transforma por completo la rutina, las emociones y la energía de todo el hogar.

A raíz del Día Nacional del Trasplante (30 de mayo) , Dylan y su padre, Pablo Serantes , decidieron romper el silencio en los medios lamadritenses para lanzar un mensaje directo al corazón de la comunidad regional: la importancia vital de la donación de órganos.

 

La rutina de resistir: Kilómetros por la vida

Vivir en una localidad pequeña muchas veces duplica el esfuerzo ante problemas complejos de salud. Al no haber un centro de diálisis en La Madrid , Mariela debe viajar tres veces por semana hasta Olavarría.

"Son cuatro horas de máquina, más el viaje de ida y vuelta de unos 120 kilómetros. En total, son casi 12 horas ligadas al tratamiento cada día que le toca" , detalló Dylan, explicando además el desgaste físico, las estrictas restricciones alimentarias y el cuidado extremo que requiere la fístula que su madre lleva en el brazo.

A pesar del enorme esfuerzo físico, Mariela saca fuerzas de donde no tiene por sus hijos: "Trato de estar bien adelante de ellos porque no quiero que sufran por mí, pero soy la mamá y esto toca a toda la familia. Yo sigo luchando y no pierdo la esperanza de que algún día aparezca un donante".

 

Un problema que se duplica

La preocupación de la familia Cerantes no termina en Mariela. El drama de la insuficiencia renal proyecta una sombra hacia el futuro de la casa: Michael, el hijo mayor, padece la misma condición hereditaria. Aunque todavía no necesita diálisis, ya presenta quistes que avanzan y requiere controles anuales estrictos, una dieta sin sal y un cuidado riguroso con el agua para retrasar las consecuencias de la enfermedad.

 

El laberinto burocrático y la red de solidaridad

A la par de la enfermedad, la familia debe lidiar con las complejidades del sistema de salud y el corte de coberturas médicas para los traslados en un contexto difícil. Para mantener encendida la luz de la esperanza, el miércoles de esta semana deben viajar a la ciudad de La Plata (al CUCAIBA) para renovar los estudios anuales y mantener a Mariela en la lista de espera activa.

Sin embargo, en medio de la tormenta, la solidaridad regional se hizo presente. Pablo y Mariela agradecieron públicamente el apoyo incondicional de sus patrones (el Sr. Vidarte), de la Dra. María Galarza por su calidez humana , del personal del hospital , de vecinos, amigos y del servicio de remisería que facilita los viajes. "Con un solo sueldo no alcanza para estos gastos, y hay mucha gente que nos viene ayudando de corazón", expresaron emocionados.

 

"Los órganos no van al cielo"

Hacia el final de sus testimonios, la familia insistió en que su caso no es el único —en La Madrid estiman que hay cerca de 10 personas en la misma situación — y remarcaron la abismal diferencia que existe con otros países, como España, donde los tiempos de espera para un trasplante son drásticamente menores gracias a las campañas de concientización y el nivel de respuesta social.

Por eso, apelaron a la solidaridad de aquellos que puedan donar en vida (ya que se puede vivir perfectamente con un solo riñón) o a abrir el debate familiar sobre la donación post mortem.

Con una madurez que conmueve, el joven Dylan cerró las entrevistas con un pedido directo a los lectores y una frase que resume su campaña:

"Le pido a la gente con una mano en el corazón que tome conciencia. La donación de órganos es un sentimiento humano, es amar al prójimo sin conocerlo. Donar órganos es salvar vidas".

Con informacion de Ahora Lamadrid y Notilama 

Te puede interesar