2026-08-23

Camino a los 144 años:

De mozos de hotel a grandes bodegueros, la historia de "Páez y Hermano

En el marco de nuestro recorrido histórico rumbo al 144° Aniversario de Coronel Pringles, rescatamos del archivo una estampa comercial que ilustra la cultura del trabajo de la década de 1920: la firma Páez y Hermano, representantes oficiales de la emblemática Bodega de Vinos «Tirasso» y de las reconocidas aguas minerales «Villavicencio».

Instalados a fines de 1921 en la tradicional esquina de Bartolomé Mitre y Carlos Pellegrini, los hermanos Eusebio y Felipe Páez lograron levantar un imponente depósito y salón de ventas por mayor y menor. En sus estanterías no solo reposaban los célebres toneles y damajuanas de vino cuyano, sino también aceites comestibles, dulces y provisiones de primera calidad.

 

Del esfuerzo diario al progreso

Detrás del éxito comercial había una historia de dedicación y confianza comunitaria. Ambos habían llegado a Coronel Pringles como jóvenes obreros en busca de un futuro: Eusebio (oriundo de la provincia de Córdoba) y Felipe (nacido en Intendente Alvear).

El mayor de los hermanos comenzó trabajando como empleado en clásicos establecimientos de la época, como el Hotel Central y Los Pirineos. Su simpatía y seriedad laboral hicieron que, poco tiempo después, se le confiara durante tres años la intendencia y atención del Club Social, cosechando el afecto y respeto de toda la masa societaria.

Ese recorrido intachable les abrió las puertas del crédito y la confianza comercial de firmas de primera línea, recibiendo el espaldarazo de firmas como la de Mendel Mendelsohn y el representante de Tirasso y Villavicencio, Felipe S. Dieguez.

Casados con Santina F. de Páez y Celia Z. de Páez respectivamente, los hermanos supieron inscribir su apellido como un verdadero jalón de progreso para el comercio pringlense de antaño, abasteciendo tanto a los hogares particulares como a las casas expendedoras de todo el partido.

Te puede interesar