Camino a los 144 años:
De mozos de hotel a grandes bodegueros, la historia de "Páez y Hermano
Hacia fines de 1921, Eusebio y Felipe Páez abrieron el gran depósito de vinos "Tirasso" y agua "Villavicencio" en Coronel Pringles. Una crónica de esfuerzo pionero que refleja el auge comercial de nuestra ciudad en los años 20.
En el marco de nuestro recorrido histórico rumbo al 144° Aniversario de Coronel Pringles, rescatamos del archivo una estampa comercial que ilustra la cultura del trabajo de la década de 1920: la firma Páez y Hermano, representantes oficiales de la emblemática Bodega de Vinos «Tirasso» y de las reconocidas aguas minerales «Villavicencio».
Instalados a fines de 1921 en la tradicional esquina de Bartolomé Mitre y Carlos Pellegrini, los hermanos Eusebio y Felipe Páez lograron levantar un imponente depósito y salón de ventas por mayor y menor. En sus estanterías no solo reposaban los célebres toneles y damajuanas de vino cuyano, sino también aceites comestibles, dulces y provisiones de primera calidad.
Del esfuerzo diario al progreso
Detrás del éxito comercial había una historia de dedicación y confianza comunitaria. Ambos habían llegado a Coronel Pringles como jóvenes obreros en busca de un futuro: Eusebio (oriundo de la provincia de Córdoba) y Felipe (nacido en Intendente Alvear).
El mayor de los hermanos comenzó trabajando como empleado en clásicos establecimientos de la época, como el Hotel Central y Los Pirineos. Su simpatía y seriedad laboral hicieron que, poco tiempo después, se le confiara durante tres años la intendencia y atención del Club Social, cosechando el afecto y respeto de toda la masa societaria.
Ese recorrido intachable les abrió las puertas del crédito y la confianza comercial de firmas de primera línea, recibiendo el espaldarazo de firmas como la de Mendel Mendelsohn y el representante de Tirasso y Villavicencio, Felipe S. Dieguez.
Casados con Santina F. de Páez y Celia Z. de Páez respectivamente, los hermanos supieron inscribir su apellido como un verdadero jalón de progreso para el comercio pringlense de antaño, abasteciendo tanto a los hogares particulares como a las casas expendedoras de todo el partido.
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