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Tres Arroyos: un gato atacó a un bebé y debieron amputarle dos dedos. Un tercero corre riesgo

22/05/2022
Tres Arroyos: un gato atacó a un bebé y debieron amputarle dos dedos. Un tercero corre riesgo

En no pocas oportunidades, han trascendido a la información pública, casos graves de heridas provocadas por perros domésticos a seres humanos, sean personas de la tercera edad, adultos, y niños. Inclusive con saldos fatales.

Pero pocos los sucesos en que sean los gatos los que enfurecen y provocan daños a los humanos. Por lo general el gato pareciera ser más pacífico y con menos ferocidad que los perros.

La excepción parece haber sido el hecho ocurrido en Tres Arroyos el jueves pasado  cuando una familia al escuchar el llanto de su bebé de tres meses concurrió, como es lógico y natural, al lecho del pequeño donde descubrieron con asombro lesiones gravísimas en tres dedos de una de sus manitos.

De inmediato lo trasladaron a un centro de salud local, donde fue atendido por un pediatra y también por un cirujano especialista, que si bien tenía los elementos para la intervención quirúrgica localmente, en Tres Arroyos no hay un sitio adecuado para un post operatorio neonatal.

Ante ese presente lo derivaron al pequeño a Bahía Blanca donde fue operado con éxito, pero lamentablemente perdió los dedos mayor y anular de una de sus manitos, y corre riesgo el meñique que tratarán de salvarlo.

Las lesiones provocadas por el felino (quien no tenía antecedentes de agresividad) asombran al núcleo familiar.  Es muy normal que los gatos y los perros se constituyan en “custodios” de los niños, pero en pocas oportunidades los atacan, por ellos cuando ocurre, preocupa y mucho.

Dicen los estudios de los temperamentos y comportamientos de este tipo de animalitos, que la motivación del gato agresivo para arañar, morder o atacar puede ser el miedo, la defensa territorial, la defensa del alimento, etc. Pero también puede ser que el gato sienta dolor en alguna de las partes de su cuerpo y quiera evitar el contacto físico por ese motivo. Los humanos podemos mimar o acariciar un gato, tal vez el compañero de siempre en una casa, sin saber que el animal pueda tener una dolencia no advertida y por tal razón aparece su instinto de defensa. Los gatos por lo general son pasivos, mimosos, y hasta duermen con sus amos sin inconvenientes. Los gatos no son traicioneros ni esperan oportunidades de indefensión de los humanos para lastimarlos.

Este caso, que se circunscribe a la escena familiar, se llena de interrogantes, porque se entiende que un bebé de tres meses no tiene movimientos que puedan interpretarse como agresivos para el felino, especialmente por su corta edad.

Al margen del daño irreparable de su manito, el niño se recupera, según pudo saberse en el entorno íntimo de la familia, que valoró profundamente las acciones llevadas adelante por la salud del pequeño.

Con informacion de LU 24 

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