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HISTORIA DE LA CIDUAD

La Casa Jaitín: un emblema de la industria pringlense que marcó época

Fundada en 1913 por Natalio Jaitín, la mueblería se convirtió en una de las fábricas más importantes del sur bonaerense, destacándose por la calidad de sus muebles y su expansión regional. Su legado fue tan grande que, tras el incendio de 1950 que destruyó gran parte del local, surgió la iniciativa que dio origen al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Coronel Pringles.

20/08/2025
La Casa Jaitín: un emblema de la industria pringlense que marcó época

Una casa que hizo verdadero honor a la industria local fue, indudablemente, la “Casa Jaitín”, especializada en la fabricación de muebles y representante en la zona de la acreditada marca de pianos “Zimmermann”.

Su propietario, Natalio Jaitín, era de nacionalidad rusa, pero de tal manera compenetrado con nuestro país que lo consideró como su segunda patria y el lugar más adecuado para desarrollar sus actividades. Llegó a la Argentina en 1911, y trabajó como vendedor de comercio. Dos años más tarde se inicia en el ramo de mueblería. Es así que en 1913 inaugura la fábrica de muebles Jaitín y su progresivo desarrollo fue tan rápido que en el año 1929 inauguran un local ampliado. El salón de exposición, ventas y taller de la gran “Mueblería Jaitín” estaban ubicados en las esquinas de Mitre y Pellegrini donde en la esquina este funcionaba el salón de ventas (hoy comercio de artículos deportivos) y en la esquina sur la fábrica y depósito (en la actualidad funciona un lavadero de autos).

Para la época la fábrica era de gran magnitud en la ciudad. Jaitín tenía como norma de conducta fabricar de la mejor manera posible sus muebles, importar los de cierta índole y ofrecer, en todo momento, calidad irreprochable. Había creado mercados en la zona, ampliando su clientela a la campaña, siendo numerosas las estancias en las que todas las instalaciones son obras de su fábrica. Su espíritu emprendedor lo llevó, por aquella época, a realizar operaciones comerciales hasta Bahía Blanca.

La fábrica estaba dotada de toda la maquinaria moderna que requería la industria del mueble. Todos los adornos que constituyen el elemento artístico, molduras, tallados, relieves, se realizaban con prolijidad pocas veces igualada.

El comercio llegó a contar con un capataz, que tenía a cargo algo más de 30 obreros y el señor Jaitín, con su buen gusto y cultura, era factor de primera importancia para dar sello propio y especial a los productos de su industria.

Las vidrieras de su salón de exposición y ventas eran centro de atracción por la calidad de muebles finos que en ellas se exhibían. Por otro lado en el salón denominado “La Mascota” –esquina sur, Mitre y Pellegrini, actualmente lavadero de autos- tenía depósito de maderas para su estacionamiento, factor de suma importancia para la perfecta fabricación del mueble.

El señor Jaitín organizaba exposiciones de sus muebles en los pueblos de la zona. Para el reparto disponía de un camión con carrocería fabricada en sus talleres, muy original y adecuado para el transporte de los muebles a la zona rural.

De manera trágica y accidental el señor Natalio Jaitín fallece el 20 de diciembre de 1931, quedando la fábrica bajo la dirección de su esposa, María K. de Jaitín, y del señor Arom Jaitín, hermano del extinto propietario. En la década del 30 alcanzó un auge tal que llegó a destacarse como la mayor expresión fabril de muebles en el sur de la Provincia de Buenos Aires, tanto por la calidad de la producción como por la cantidad de la misma. Moblajes de gran valor, industrial y artísticamente considerados superiores producían y se les encomendaban obras de importancia, como los muebles del Casino Español y Teatro Español de Coronel Suárez e infinidad de establecimientos urbanos y rurales del Partido y la zona. La casa además tenía una importante sucursal en la localidad de Coronel Suárez.

Aproximadamente en el año 1943, la firma pasa a ser propiedad de Bontempo y Riat. El 8 de enero de 1950, en horas de la tarde, se desata en una de las dependencias de la planta alta del salón de ventas un voraz incendio, que inmediatamente se propagó por todas las instalaciones. Una enorme cantidad de gente se dio cita para tratar de sofocar las intensas llamas, conjuntamente con personal policial y municipal. Estos últimos concurrieron con los dos únicos camiones tanques que poseía la comuna.

El incendio era de tal magnitud que se llegaba a suponer la posibilidad de extenderse a propiedades linderas. Una gran cantidad de voluntarios ingresaron, luego de romper los vidrios del local, para tratar de sacar a la calle toda la existencia de muebles y maquinarias, repitiéndose esta operación con las casas lindantes al edificio. Esta labor duró por el espacio de dos horas y gracias al esfuerzo desplegado por todos los colaboradores anónimos se pudo evitar que el fuego alcanzara dimensiones inusitadas.

Este hecho causó una gran pérdida material y edilicia en el local. Por otro lado, este suceso hizo que se conmovieran los habitantes de nuestra ciudad,  y el día 12 de enero se reunieron en el Club de Pelota, bajo un llamado a convocatoria de la Asociación del Comercio y la Industria de la localidad, con la idea de constituir una agrupación que se organice en la lucha contra los incendios. Surge así el Cuerpo de Bomberos Voluntarios.

En el año 1952 el señor Bontempo fallece y la mueblería quedo a cargo de su esposa, la señora María Luisa Riat, continuando con la sociedad Raúl Riat. Siete años más tarde, aproximadamente en el año 1958, pasó a propiedad del señor Leopoldo Leonardo “Polo” Riat y Manuel Tojo, quienes estuvieron al frente del negocio aproximadamente 19 años. Luego es vendida a la firma González Hnos., permaneciendo allí hasta la década del 90, para luego trasladarse a la esquina oeste de Alem y Stegmann, donde sigue funcionando hasta la actualidad.

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