¿Speedway o Midget?
Para algunos, la pasión fue compartida
Varios pilotos se dieron el gusto de competir en ambas categorías en los últimos años. ¿Qué hubo detrás de esa decisión? Un informe de La Nueva, y las palabras del pringlense Carlos Villar (Carlucho).

No han sido pocos los nombres que, en los últimos 40 años, experimentaron la sensación del derrape en Speedway y Midget, dos de las disciplinas automovilísticas más populares en Bahía Blanca y la región.
Con o sin éxito mediante, el pasaje de las dos a las cuatro ruedas se trató, en la mayoría de los casos, de una alternativa para continuar experimentando la velocidad y la inigualable adrenalina propia de la competencia.
Según el archivo de La Nueva, los pilotos que compitieron en ambas categorías fueron: Luis Vallejos, Omar Meler, Juan Carlos Curzio, Daniel Keegan, Ueli Utzinger, Jorge Zinni, Jorge Turrión padre e hijo, Enrique Rouaix, Carlos Saldamando, Emiliano Nuesch, Juan "El Águila" Bresser, Aldo Montecchiari, Juan José Belogini, Guillermo Sahagún, y el pringlense Carlos Villar.
"DECISIONES LÓGICAS"
Más que una opción secundaria, y dado el duro golpe que el destino le propinó a su vida en 2003, el Midget fue la plataforma que le permitió al pringlense Carlos Villar volver a sentirse vivo.
"Me empezó a picar el bichito del Midget estando en Inglaterra, después del accidente (competía para Berwick Bandits). Recuerdo que había ido a Kent, cerca de donde vivía, a ver una carrera de RallyCross, donde había muchos prototipos con los comandos en el volante. Y ahí se cruzó por la cabeza que podía llegar a manejar", recordó Carlucho, piloto activo de Midget entre 2007 y 2014.
"Y recuerdo que en una carrera de Moto GP me presentaron a un piloto español, Antonio "Toñejo" Rodríguez, que estaba en la misma condición y que había corrido en camiones y motos de agua, todo adaptado a su necesidad. Eso me abrió la cabeza y me demostró que una persona parapléjica podía hacerlo", agregó Villar.
--¿Estabas al tanto del Midget?
--Siendo de Pringles, prácticamente no había visto carreras. Apenas sabía lo que era. Obviamente escuchaba del tema, porque se corría en Dublin, donde también lo hacíamos con el Speedway, pero nada más. Que no suene mal, pero en ese momento fue el plan "B". Pero, en definitiva, el Midget también terminó siendo una pasión.
"Creo que, más allá de lo que me pasó a mí, son decisiones lógicas. La moto es muy difícil y demandante, y más ahora que se anda tan rápido. Sumale a eso el paso del tiempo y la pérdida de reflejos; todo te pasa factura. En cambio, en Midget por algo hay 104 máquinas. Es más seguro, más fácil para el manejo y más tolerante a la falta de talento", remarcó Carlucho, ganador de varias finales de 500cc y animador de un puñado competencias centrales en Midget.
Una última reflexión de Villar, actualmente radicado en Tandil, enfatiza uno de los ejes fundamentales de este informe.
"Uno lo que busca es la adrenalina en competencia, y eso le sobra al Midget. En mi caso, si bien no me lo tomé tan en serio, busqué y encontré esa sensación de competitividad que necesita todo piloto. Creo que ambas cosas me generaron lo mismo", cerró.
LA NUEVA
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