CIUDAD
Un día como hoy, se celebraba el primer padrinazgo presidencial
Un 20 de octubre 1907 se realizaba la ceremonia en la Iglesia Santa Rosa de Lima. El niño José Brost, séptimo hijo varón del agricultor ruso Enrique Brost y de Apolonia Holmann, fue apadrinado por el presidente José Figueroa Alcorta
La Rusia de los Zares fue una de las varias cunas que dieron origen a la tradición según la cual el séptimo hijo varón de una familia se transforma en lobizón durante las noches de luna llena. El mismo lleva el estigma del lobizón en las noches de luna llena, sufre una pilosa metamorfosis y sale a depredar como un lobo solitario, hasta que una bala de plata pone fin a sus andanzas y a sus sufrimientos
El Zar apadrinaba a los séptimos hijos varones no sólo para protegerlos del maleficio sino también como premio a quienes dieran siete hijos a la Patria.
Pero la revolución bolchevique arrasó con eso. Años antes de la caída del imperio zarista, muchos alemanes radicados en Rusia emigraron hacia la Argentina. Entre aquellos se encontraba Enrique Brost, casado con Apolonia Holmann, quien se estableció como agricultor en Coronel Pringles.
Argentina es el único país que mantiene esa tradición y fue en el incipiente pueblo de Coronel Pringles donde surgió la institución del padrinazgo en la República Argentina.
El 8 de octubre de 1907 nació en esta ciudad el niño José Brost, séptimo hijo varón del agricultor ruso (alemán del Volga) Enrique Brost y de Apolonia Holmann.
El padre se dirigió entonces al presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta, expresándole su deseo de continuar con la tradición rusa que establecía que el zar apadrinara a los séptimos hijos varones.
El mandatario lo aceptó y con Brost nació también en la Argentina la institución del padrinazgo presidencial. La ceremonia se realizó el 20 de octubre de 1907 en la Iglesia Santa Rosa de Lima, a cargo de un cura de apellido Alfonsín.
Representando al presidente participó el comisionado municipal Manuel Gascón. La madrina fue Berta Sieder.
La celebración social tuvo lugar en la antigua municipalidad, hoy auditorio Dardo Rocha, en un clima sumamente festivo y con todos los honores del caso. La Argentina es hoy el único país del mundo que mantiene esta tradición.
Por decreto 848/73 se amplió el beneficio del padrinazgo a la séptima hija mujer, siempre que los seis anteriores estén vivos. No es necesario que sean los siete varones o las siete mujeres correlativos en su sexo. Puede haber alguno del sexo opuesto intercalado.
ROGELIO GÓMEZ - EL ORDEN
16.7ºc