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De profesión ceramista: “se aprende rompiendo”

Silvina Marchesi realiza objetos en cerámica, es ceramista de profesión, esa que comenzó por necesidad y hoy la realiza por gusto. En el aprendizaje rompió mucha cerámica, se construyó su propio horno y hasta abandonó, por frustrarse, los trabajos en torno

31/12/2022
De profesión ceramista: “se aprende rompiendo”

Cultura en Movimiento presentó, entre otras, la historia de vida de Silvina Marchesi, quien es ceramista desde hace 15 años.

 “Aprendí sola –cuenta-. Mi marido hizo una prueba con un molde, empecé comprando poca arcilla, y cocinaba en latas porque no tenía horno. Hacia arte precolombino hasta que pude fabricarme mi primer horno. Y siempre lo hice por dinero, arranque por necesidad, pero ahora ya no, ahora hago una cerámica no tan comercial, más de diseño”.

 

En esos inicios, Silvina no tenía dinero para comprar un horno, o los ladrillos que lo conforman, así que se lo fabricó.

 

“Una persona me dijo: hace muchos años volcó una locomotora, en el puente de fierro hay ladrillos, pero tenes que buscarlos. Fui con un pico, empecé a encontrar, llenaba el baúl del auto hasta que tuve muchos para poder hacerlo”.

 

Durante 10 años tuvo ese horno a leña, hasta que hace 6-7 años pudo adquirir un horno eléctrico.

 

“Es otra cosa. Las dos técnicas son lindas, pero el horno eléctrico es mucho más limpio, no son tantas horas de estar al lado del horno o de ir a buscar leña”.

 

15 años atrás, su suegra le regaló un torno. Pero haciendo cosas pequeñas, ceniceros, por ejemplo, se frustró y el horno quedó tirado en el patio.

 

“En un viaje al norte voy a visitar a un colega, Francisco Rojas. Me dice: no te puede ganar, a mi me pasaba lo mismo que a vos. Me llevo a su taller, donde una vez él le dijo a su mujer que se quedaría allí, adentro, hasta aprender. Estuvo 14 días hasta que aprendió y hoy es un excelente tornero”.

 

Rojas le dio varios tips y Silvina pudo confeccionar una pieza en el torno.

 

“Volví a sacarle el óxido al torno que yo tenía tirado en el patio, y era eso, estar horas y horas.

Ahora hago piezas en torno y es lo que más me gusta, me encanta”.

 

“Todo es aprendizaje, no me arrepiento de ese sacrificio. Rompí muchas piezas de cerámica, pero aprendí un montón. Se aprende rompiendo, le digo a mis alumnos”.

 

Cuenta además que aprendió mucho de las fabricas por solo ir a mirar, aunque ahora destaca que puede aprender también gracias a los videos online.

 

ROGELIO GÓMEZ – EL ORDEN

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