CIUDAD
“No nos dejan venir a trabajar”.
Virginia y Cintia son dos emprendedoras locales precursoras de los carritos gastronómicos en la Plaza Juan Pascual Pringles. El día 5 de diciembre presentaron la documentación para renovar la habilitación municipal pero les fue denegada por el Municipio de Coronel Pringles.
Virginia Grondona es propietaria del Carrito Naranja y Cintia Amores de Chicharritas (el carrito negro). La no renovación de la habitación para ejercer la venta de comidas y bebidas significó una gran desazón para estas dos trabajadoras pringlenses puesto que la medida afecta seriamente el trabajo de ambas, teniendo en cuenta que en esta época del año es cuando más la gente se acerca a los carros gastronómicos como una alternativa más al momento de elegir que comer.
Una mala noticia.
“No nos dejan venir a trabajar a nuestro lugar, el motivo no lo sabemos”; señaló a El Orden Virginia. Esto surgió cuando fueron a fueron a renovar la habilitación, la cual es por un año, de permanecer con su carrito en la Plaza Juan Pascual Pringles, su habitual lugar “y nos mandan a la Plaza San Martín”.
Ante esta situación, solicitaron una explicación a Guillermo Wagner, quién se encarga de las habilitaciones municipales, y su respuesta fue que “el Municipio, por ordenanza, tiene la facultad de movernos, que no somos carritos fijos” apunto Cintia para agregar que “más allá de lo que diga la ordenanza, nos gustaría saber el motivo por el cual ya no podemos estar acá”.
Cintia destacó que “hace cuatro años que me habilitaron para estar en la Plaza, a Virginia hace más tiempo. Cuando me habilitaron no había ningún problema. Y ahora queremos saber por qué nos quieren cambiar. La explicación que nos dieron es que quieren armar como0 un patio de comidas en la Plaza San Martín. Pero no nos terminar de decir. Nos dijeron que iba a salir un decreto y entre este martes y miércoles quedaron en que nos iban a avisar, pero hasta la una de la tarde de hoy (miércoles) nadie nos llamó”, contó Cintia.
Estos días en que no han podido abrir el carro gastronómico, su fuente de ingresos, “son días (de trabajo) que perdemos”, dijo Virginia; agregó que hablaron con Sergio Jackson, Secretario de Gobierno y Seguridad, “y nos dice que en el decreto va a salir por qué” a lo que Virginia respondió “¿por qué no me lo explicas ahora, por qué te afea la plaza, no te gusta la gente?”.
Mesas y sillas en la plaza.
Quienes pasan por la Plaza Pringles, pueden observar que, desde el lado de calle Alem como de Colón, hay mesas y sillas en la vereda de dos confiterías ubicadas frente a la plaza, las cuales tienen otro tipo de habilitación. ¿A ellos les permiten y a nosotras no”, se preguntan Cintia y Virginia “y eso a nosotros nos molesta el por qué a unos sí y a otros no. Si nosotras nos vamos tendrían que sacarlos a ellos también” puesto que entienden que “no sería justo para nosotras”, asegura Virginia.
Por su parte, Cintia mencionó que “en abril renovaron la ordenanza y sacaron la parte que decía que teníamos que estar a 100 metros y que podemos estar una al lado de la otra pero que tenemos que respetar la distancias con las confiterías o con un local que venda comidas. Yo pido que si yo no puedo estar acá, que sea a la vuelta respetando esos 100 metros”.
De mudarse a la Plaza San Martín, Cintia tendría que ubicar su carro gastronómico sobre calle 14 “porque sobre Cabrera hay dos carritos; y si me mudo ahí vuelvo a quedar en contramano con la lanza del carro por lo que tendría que volver a reformar el carro que en su momento lo reformé porque quedaba en contramano acá y me dijeron que si no lo reformaba me iba a llegar una multa y en este momento no estoy en condiciones de poder hacer la reforma”.
Tanto Cintia como Virginia coincidieron en que lo que quieren es poder abrir en lo que queda de la temporada porque “ya perdimos un mes y medio; nos queda enero y febrero; en marzo los días vuelven a estar más feos, vuelve la actividad escolar. Tiene que haber una razón por qué no podemos estar acá. Tenemos que acatar la orden porque a alguien se le ocurrió?”
Es con nosotras dos.
“Nosotras siempre hicimos lo que nos pidieron”, enfatizó Virginia; y detalló que “cuando estábamos más hacia la esquina nos pidieron que nos corramos y nos corrimos las dos. Cuando nos dieron la luz me dijeron que tenía que correrme a la mitad de la plaza, me corrí y me dijeron que mi ubicación no correspondía al número y que tenía que hacerla de vuelta. Pagué de vuelta la habilitación teniendo vigente la mía. Vinieron a decirnos de la lanza y la corrimos. Siempre estuvimos predispuestas. Lo que ahora pedimos es un porque tenemos que mudarnos a la Plaza San Martín. Jackson nos explicaba que si viene una persona que ve que es un punto donde se está trabajando bien y quiere poner una confitería, ¿qué? ¿Nos tenemos que volver a correr?”, se preguntó esta emprendedora local.
“Nosotros vemos que no es con todos los carros. Somos nosotras dos; nadie más está involucrado en esto. La cosa es con la Plaza Pringles, a nosotras dos que nos están queriendo sacar y no nos dejan trabajar en la Plaza Pringles. Queremos una respuesta. Nos dijeron que nos iban a llamar y a ninguna nos llamaron. Lo único que queremos es trabajar, y trabajar donde siempre estuvimos: acá”; concluyó Virginia.
Por su parte, Cintia cerró la nota expresando que “en Pringles hay un montón de cosas que pasan y se hace la vista gorda, y duele porque las leyes siempre caen contra el más débil”.
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