¡Feliz Aniversario!
El Cuerpo de Bomberos Voluntarios cumple 73 años
A raíz de aquel recordado y devastador incendio, que prácticamente arrasó maquinarias, mercadería y elementos de la Mueblería Bontempo y Riat, ubicada en la esquina de Pellegrini y Mitre, promovió a que un grupo de comerciantes, se reunieran para formar un cuerpo de voluntarios. Vale recordar sus inicios para la nueva generación.
Aquel siniestro mencionado, ocurrió en la primavera de 1949. Pringles no contaba, ni con los medios, ni con la gente especializada para combatir el siniestro.
Pese a ello, recordamos que con los camiones regadores de la Municipalidad, y un importante grupo de colaboradores, baldes de por medio, se intentó sofocar un incendio de magnitud nunca visto en la ciudad. Hubo que requerir los servicios de los Bomberos de Bahía Blanca, Ingeniero White y Punta Alta… Las pérdidas fueron totales.
Aun con el pánico que ese siniestro había dejado en la población, se reúnen en instalaciones del Club de Pelota, un grupo de comerciantes con el propósito de integrar una Comisión Pro creación de Servicios contra Incendios.
Esa misma noche, por unanimidad, se integra la mencionada Comisión que tenía como Presidente al Sr. Manuel Abalo; Vicepresidente Víctor Marchesini; Secretarios: Francisco Izarra y Donato de Uriarte; Tesorero, Angel Larceri; Protesorero, Atilio Copponi.
La Comisión Provisora se abocó de inmediato a la formación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Coronel Pringles, consciente de lo que ello significaba para la seguridad, personal y bienes de la comunidad.
El 12 de Enero de 1950, se funda el Cuerpo, destinado en adelante a afrontar con valentía, coraje y desinterés el peligro que implica un siniestro, y las imprevisibles consecuencias que el mismo puede acarrear en salvaguarda de la vida y los bienes de toda la ciudadanía.
Ese entusiasmo inicial, pese a los precarios elementos que en aquel entonces se contaba y la férrea voluntad de sus directivos e integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Coronel Pringles, jamás decayó.
Al contrario, los inconvenientes naturales acrecentó el entusiasmo, y el Cuerpo Bomberil que es todo un orgullo para los pringlenses, se les fue dotando de los más modernos elementos para combatir los siniestros, y tener mayores posibilidades de éxito en todos los casos de emergencia que requieran de sus servicios.
En los primeros años, se contabas con una sola motobomba usada, que era guardada en la agencia Chevrolet, propiedad del primer presidente de la Institución, don Manuel Abalo.
Entre los primeros bomberos, podemos recordar: Armando Peralta, Omar Barbier, Chichi Krausse, Contreras, Vande Vrande, Macedo, Armada, etc.
La primera Comisión directiva estuvo integrada de la siguiente forma. Presidente Manuel Abalo; Vicepresidente, Victor Marchesini; Secretario Aureli Oliveros; Prosecretario Esteban Pagalday; Tersorero José a.Pisoli, Protesorero Atilio Copponi: vocales Titulares: Francisco D’Addona, Aníbal Gándara, Eugenio Pontaut, Pedro Valdemoros, Pedro M. Iribarne. Vocales Suplentes: Mario Miganne, José M Larrouy, Anselmo Mosca y Santiago Hubert. Revisores de Cuenta. José Serantes y José Uthurralt.
El primer Cuerpo nativo quedó constituido el 21 de octubre de 1950 y en 1951, quedan habilitadas las instalaciones de calle Rivadavia 940, pasando por la compra de nuevos predios sobre calle Belgrano, donde actualmente se encuentra ubicado el Cuartel, con todas las comodidades, que han ido completando un espacio físico muy bien aprovechado, con construcciones especialmente adaptadas para el fin específico a que están destinadas.
En estos 73 años, han sido infinitas las colaboraciones que han debido prestar los servidores públicos, en todo tipo de siniestros, no sólo en incendio, sino en distintos auxilios que prestan diariamente a la comunidad, especialmente los últimos días con su destacada labor en ayuda de las familias que vieron comprometidas sus viviendas, con las fuertes precipitaciones que tuvieron lugar.
Saludamos al Cuerpo de Bomberos en este nuevo aniversario, agradeciéndoles esa vocación de servicio arriesgando su propia vida, en defensa de bienes ajenos, sin pedir absolutamente nada.
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