Historias de vida
De profesión: Diseñadora de Indumentaria
Es pringlense, de pequeña le gustaba la costura y cosía con sus abuelas y con su papá (docente), que la ayudaba con una maquinita de juguete a vestir a su muñeca Barbie. Estudió en la UBA y cuando culminó sus estudios, volvió a Coronel Pringles.
No podemos comenzar la nota, si no reseñamos que significa ser diseñadora de indumentaria. Es quien se encarga de todo el proceso creativo que implica la planificación y desarrollo de los diferentes componentes que integran la vestimenta.. Todos estos aspectos varían no sólo según la indumentaria que se esté confeccionando sino también según las características sociales y culturales y el contexto histórico que se esté viviendo

Saber dibujar, manipular colores y texturas, maniobrar corte y confección, son todas habilidades propias de un buen diseñador. Es importante saber coser las diferentes telas y las técnicas para aplicar en cada caso; saber cómo se ensambla una prenda o cómo se divide un diseño en piezas. A su vez, es fundamental que se estudie con detenimiento cada uno de los géneros que se utiliza, conocer su movimiento y caída, y los cuidados que requiere, esto permitirá usarlos apropiadamente a la hora de diseñar y confeccionar las prendas.
Además de habilidades técnicas y estar al tanto de las últimas tendencias, se necesita una buena dosis de habilidades de comunicación, ganas de trabajar y estar abierto a una multitud de clientes diferentes. El esfuerzo y ganas de superarse deben ser fieles compañeros a la hora de perfeccionar su trabajo y convertirse en un verdadero profesional.
Y todo ello lo representa la joven diseñadora pringlense, que así se presentó para Diario El Orden, durante la entrevista realizada por Quique Laborde:
“Mi nombre es Juli Sorrivas y soy Diseñadora de Indumentaria. Me dediqué hace un tiempo a hacer vestidos de fiesta, diferentes cosas, proyectos y abarca todo lo que es diseño. Ahora estoy más abocada a lo que la docencia, pero siempre con algún proyecto, alguna otra cosa”
Y clarificó además: “Trabajo con Bretón (es una reconocida marca de Ropa), también, haciendo algunos contenidos para las redes, es como que trato de hacerlo versátil, porque me gusta variar. Porque si haría una sola cosa, me aburriría. Me gusta que mi cabeza esté en diferentes cosas”.
“Desde muy chiquita, siempre supe que me gustaba todo lo que está relacionado con el diseño”, destacó Juli, mostrando una maquinita de coser de cuando era chiquita de plástico que guarda celosamente en un estante, donde tiene otros juguetes guardados que atesora.
Y destacó: “De chiquita cosía con mis abuelas y con mi papá que me ayudaba, con esta maquinita a hacerle ropita a la muñeca Barbie”
“Cuando cumplí 18 años y me fui a estudiar, me encontré con la posibilidad de poder elegir qué es lo que quería”.
“Mis papás me podían ayudar. Yo no me quería ir a Buenos Aires y me dijeron: ¿Te gusta esta carrera?, nosotros te ayudamos. Andá a Buenos Aires, ahí está la UBA y es una Universidad muy buena y así lo hice”.
Y amplió: “Cuando vine a Pringles dije: Voy a probar suerte y empecé a hacer vestidos para afuera. Luego, me ofrecieron en el Colegio Sagrado Corazón hacer dos desfiles y ahí es como que empecé a ser más conocida, como ya estaba viviendo acá y sabían lo que estaba haciendo”.
“Con esos desfiles fue conociendo un montón de gente y empecé a hacer vestidos de novia, vestidos de fiesta. Ahí surgieron algunos otros proyectos- Estuve con una amiga, desarrollando una marca de accesorios de joyería. Siempre estuve en actividad, probando y haciendo diferentes cosas”
En otro momento recordó: “ Siempre le decía a mi mamá: “ Yo no voy a dar clases, porque mi viejo es docente, mi mamá también y era directora y yo no quería. Sin embargo cuando comencé a dar clases, me di cuenta que me encantaba”
“Cuando empecé en el Centro de Formación Profesional, ahí me di cuenta que me gustaba más todavía, porque enseñaba oficios”.
“A mí, que una alumna me diga que algo le quedó perfecto, es algo lindo, porque poder haberle transmitido una enseñanza y que la haya podido poner en práctica, te hace resentir re-bien porque ves que esa semillita que sembraste germinó”.
“Esas son las cosas que más me han gratificado, es lo que hasta ahora, me ha llenado”, finalizó Juli Sorrivas, a quien le agradecemos el habernos permitido realizar la nota, para conocer un poco más de esta hermosa profesión que eligió y que la representa muy bien, en virtud que todo lo creado son verdaderas maravillas. Con un solo metro de tela puede llegar a ser magia delante de cualquiera que haya visto el producto inicial y el resultado. De la misma forma sucede al darle un lápiz y un cuaderno, ya que todo lo que puede llegar a plasmar, llega a transformarse en una obra digna de inspirar suspiros
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