CIUDAD
Rico y artesanal: La Pillahuincó
El emprendimiento que lleva adelante el pringlense Donato de Uriarte llega a las viviendas de muchas familias locales y de la región. Entre los destacados sin dudas está el dulce de leche, pero hay muchos más productos para elegir
Hablando de cosas ricas que se hacen en Pringles, de manera artesanal, surgió el nombre de La Pillahuincó, emprendimiento de Donato de Uriarte.
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“Es una empresa familiar que comenzó en 2001, un momento de crisis laboral de papá y mamá, que venían del sur, pasaron por Chasico y la tía le dice a mama que le haga dulces en frascos grandes para darle a los pescadores” cuenta Donato, a La Voz del Orden.
“El primer dulce que hicieron fue el de frutilla, y ahí comenzó todo. Después entre los hijos Luis María y Francisco, comenzaron a decirle que lo envasaran, nació de una necesidad laboral y acá estamos”.
Hoy trabajan dos personas en la elaboración, muy cuidada, brindando un producto de calidad, y muy rico.
“Somos conscientes que el producto lo va a comer mucha gente, entonces hacemos hincapié en envasar directamente desde la maquina, 50 frascos en media hora, eso evita la contaminación cruzada. Luego se esteriliza. Tenemos muchos cuidados también en el escabeche, que lleva más tiempos, y tratamos de hacer lo que hemos aprendido”.
En su momento llegaron a producir 34 variedades, pero hoy en día se enfocan en menos cantidad, ya que algunas de ellas son difíciles de elaborar por razones de mercado, o por el costo que tienen actualmente.
“Ahora hemos achicado mucho, estamos con lo básico, dulces de membrillo, ciruela, higo, damasco, cereza, dulce de leche común y con seis sabores diferentes. Se disparan los precios de la materia prima y los envases, los frascos, y hay veces que sacas números, y con el precio que lo tenemos estamos perdiendo plata”.
El medio kilo se vende a 500 pesos, y Donato señala que para tener una rentabilidad del 20%, tendría que venderlo al menos a 700.
“Lo artesanal siempre tiene un valor agregado, y el vidrio da más seguridad para la gente. Estamos en el mercado de Sierra de la Ventana, Tornquist, Villa Ventana, algo de Bahía, tratando de ingresar en distribuidora de Buenos Aires”.
La Pillahuincó en algún momento de 2019, estuvo a punto de cerrar sus puertas.
“Lo que vendíamos no nos alcanzaba, pasábamos varios fines de semana sin vender y pensamos en seguir en otro rubro de comidas. Pero hicimos la fábrica en casa, y acá la seguimos peleando, remando. Esto tiene muchos altibajos, en verano se vende bien, ahora empieza el tiempo donde tenemos que aguantar” cerró.
ROGELIO GÓMEZ – EL ORDEN
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