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Historia de vida

 “Una aprende a convivir con el dolor”

  La vida tiene un costo, que a veces resulta difícil de enfrentar, y lo sabe muy bien Diana Ugalde, que vivió ese triste momento y cuenta con valor, cómo pudo superarlo.

02/07/2023
 “Una aprende a convivir con el dolor”

El 26 de noviembre de 1996, se registró en nuestra ciudad un trágico accidente, donde pierde la vida el pequeño Emanuel, de 9 años de edad.

A 24 años de aquella lamentable tragedia, Diana Ugalde, su madre, lo recuerda en una nota realizada para La Voz de El Orden, por María Rosa Luna  que se transmite diariamente por FM Ciudad  y así lo manifestaba:

 

  “Me defino como una mujer que ha pasado por situaciones muy duras y de cada situación he aprendido y de eso se trata la vida, de aprender de las situaciones. Lo peor que le puede pasar a una persona es la pérdida de un hijo, pero un sacerdote que vino de Brasil, me enseñó que la palabra no es pérdida de un hijo,  sino la muerte de un hijo, Por más dura que sea la palabra, a mí se me murió Emanuel, no lo perdí, se murió. Es durísimo, tremendo, no hay cosa más terrible que eso”

“No me hace mal hablar, tengo amigos que sí les hace mal  y no saben que decirme o contestar y solo hace falta que estén, o el abrazo, porque es sanador”

  Diana, contó cómo vivió ese momento y el después al expresar: ”Ese día lo viví como trágico. No solamente por la muerte de mi hijo, porque ese mismo día, se incendió el campo de mis padres. Ese día mis hijos estaban almorzando, Antonella  para ir a  la Agrotecnica y Emanuel ya había ido a la mañana al Sagrado Corazón”.

“Yo trataba de hablar por radio con mi papá, porque en ese tiempo no había celulares y cuando se comunicó, me pidió que llamara a los bomberos, porque un peón se puso a quemar paja y el viento lo propagó de una manera impresionante, que se necesitó más de cuatro dotaciones. Me fui al campo con mi mamá  y los bomberos detrás nuestro, porque no conocían el camino. Llegamos y era todo un desastre. Emanuel se había quedado con una tía y Antonella  estaba ya en la escuela”.

 

En otro momento señala: “Cuando el fuego del campo se controla un poco, me vuelvo a Pringles para estar con los chicos. Cuando llego, veo un gentío en calle España, y una amiga, Graciela Larsen, me abraza y veo también a Antonella, solita, parada, y le preguntó por Emanuel, Y nadie me decía dónde estaba Emanuel, hasta que Graciela me dijo que Emanuel había tenido un accidente y me llevaron al hospital. Cuando bajo a la Guardia, estaba Quepa Uriarte, que era el Director del Hospital en ese momento, Eduardo Pujol, y Potín”,

“Quepa me dijo: Trata de estar tranquila, no pudimos hacer mas nada por Emanuel, que murió por un golpe en la cabeza, se golpeó”.

“Cuando me dice así, y fijate como uno somatiza las emociones en el cuerpo, que me agarró un dolor tan fuerte en los ovarios, que me hizo doblar y desde ese día mis ovarios dejaron de funcionar Tenía 35 años. Fijate qué parte se murió y que tiene que ver con la maternidad. Nunca más menstrué.  Me agarró como una crisis tenía ganas de romper todo, pero hay cosas que no me acuerdo, creo que me desvanecí”.

 Y siguió: “Le pregunté  a una enfermera, si mi hijo estaba lastimado o desfigurado y me contestó: Tranquila, está enterito, solo tiene una curita en la frente. No lo quise ver a Emanuel, tengo la imagen de un nene feliz, amoroso, que le gustaba todo lo que tenía que ver con la meteorología, y muy inteligente, un chico que me animo a decir, que no era para este mundo, muy especial, además de precioso. Era dulce, muy detallista”

“Ese día, decido no verlo más a Emanuel y se lo veló a cajón cerrado. Todo lo vivía como si fuera un sueño. Tenía que pasar todo este dolor, pasé noches enteras sin dormir, Todo fue muy fuerte, creo que algún momento estuve loca, y me iba caminando todos los días al cementerio, tal es así que tenía las llaves del cementerio  y entraba cuando lo necesitaba a cualquier hora.”.

 En otro momento de la nota,  manifestó Diana: “Uno aprende a convivir con el dolor. A mí me ayudó mucho el Padre Ramón (Acevedo), me transmitía paz, Uno se tiene que rodear con gente que te hace bien. Esto pasó en noviembre de 1999, Emanuel tenía 9 años, un mes antes, en octubre, había tomado la comunión y después recibimos el año 2000 en diciembre. Salí a saludar a mis vecinos, brindé con ellos y así, pasito a pasito, viendo que la vida continúa y aprendés a convivir con eso. Tengo retratos de Emanuel y a veces lo miro y le dijo: Ema, cómo te extraño y veo su miradita que me trasmite paz y así sigo por la vida, desde hace 24 años Es todo un proceso, pero sola no hubiese podido, sí con la gente linda que tengo a mi alrededor, Terminé el secundario, aprendí yoga  y hoy tengo a mi hija y mi nieto…”

 (El audio con la nota completa se puede escuchar por FM Ciudad).

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