CRÓNICA HISTÓRICA
El Capitán Carbone: El pringlense que honró su uniforme hasta el último segundo
A 49 años de la tragedia del Avro de YPF, rescatamos la memoria del Comandante Omar Carbone. Nacido en Coronel Pringles, fue el piloto de aquel fatídico vuelo en la Patagonia. La historia de un hombre que, traicionado por la máquina, mantuvo su dignidad profesional ante lo inevitable.
Por Redacción El Orden
Hay hombres que pasan por la vida dejando huellas silenciosas, y otros cuyo destino queda sellado en un instante que la historia tarda años en comprender. El 14 de abril de 1976, en la inmensidad de la meseta neuquina, un hijo de Coronel Pringles demostró de qué material estaba hecho. Su nombre era Omar Carbone, el Comandante que sostuvo el timón del vuelo de YPF hasta el final.
Hoy, al cumplirse 110 años de nuestro diario, El Orden rinde los honores correspondientes a este piloto local cuya figura merece ser rescatada y puesta en el pedestal de nuestra memoria colectiva.
Guardián de los trabajadores
Aquel miércoles de otoño no era un día cualquiera para los petroleros de Rincón de los Sauces. El avión Avro 748, matrícula LV-HHB, era más que una aeronave: era el puente que los devolvía al hogar. Y al frente de esa responsabilidad, custodiando la vida de 33 almas, estaba el Capitán Carbone.
La aviación de aquella época, heroica y exigente, demandaba un temple de acero. Carbone lo tenía. Quienes conocen los cielos patagónicos saben que no perdonan errores. Pero aquella tarde, a las 16:25, el piloto pringlense no falló.
Temple ante lo imposible
Las investigaciones históricas limpiaron su nombre de cualquier duda: no fue impericia, ni clima, ni error humano. Fue la fatiga del metal lo que provocó el colapso estructural del ala derecha.

Monumento erigido en memoria del avión siniestrado y a su tripulacion
Ante una situación catastrófica e irreversible, donde la física venció a la técnica, la figura de Carbone se agiganta. No hubo abandono. Hubo un comandante luchando contra una máquina ingobernable, permaneciendo en la cabina, fiel al juramento tácito de todo piloto: el capitán es el último en rendirse. Carbone y su tripulación enfrentaron el destino con la dignidad de quienes mueren cumpliendo su deber.
Un legado que regresa a casa
Más allá del tiempo transcurrido, el origen de Omar Carbone es un orgullo que nuestra comunidad debe recuperar. Fue un profesional que llevó el nombre de Coronel Pringles a lo más alto de la aviación comercial argentina.

El sepelio, celebrado el 17 de abril de 1976, fue multitudinario. El momento más simbólico fue el cortejo fúnebre que duró una hora: los 34 ataúdes fueron trasladados al cementerio de Cutral Co en 34 Rastrojeros de YPF, los vehículos utilitarios, íconos del trabajo petrolero. El mausoleo común donde fueron depositados los restos, con una placa de YPF que honra a los “Héroes Ypefianos”, se convirtió en el epicentro de un dolor que el Estado militar intentó borrar.
Su historia no es solo la crónica de un accidente; es el testimonio de un vecino que entregó su vida en servicio, cuidando a su tripulación y pasajeros hasta el último aliento. Su nombre pertenece a esta tierra y a nuestra historia.
Sirva esta crónica para que, casi medio siglo después, su ciudad le diga finalmente: Misión cumplida, Comandante.
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