sábado 31 de octubre de 2026
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59 Rally de Coronel Pringles

A los 71 años y con chances de campeonar: la historia viva de Carlos Llano, el alma máter del rally pringlense

En una cálida charla con el joven periodista Ariel Rincón desde su clásica gomería de Mitre y Alvear, el histórico navegante y colaborador repasó sus inicios en 1976 con Sergio Faiella, la ayuda incondicional a los pilotos, el armado de los caminos y la emoción por la 59ª edición que cerrará el certamen el 6, 7 y 8 de noviembre.

31/10/2026
A los 71 años y con chances de campeonar: la historia viva de Carlos Llano, el alma máter del rally pringlense

Por las arterias de Coronel Pringles el rugir de los motores tiene aroma a tradición. Y en ese entramado fierrero, pocos nombres sintetizan de forma tan genuina la entrega desinteresada y el amor por la disciplina como el de Carlos Llano. Este año, el calendario del Rally Bonaerense vivirá un cierre cargado de emoción: la 59ª edición del Rally de Coronel Pringles —a correrse el próximo 6, 7 y 8 de noviembre— se disputará bajo la denominación oficial de "Gran Premio Carlos Llano".

En la previa de la gran cita, el joven Ariel Rincón se acercó hasta su reconocido taller y gomería de calle Mitre y Alvear para recorrer junto al homenajeado los hitos de una vida con el buzo antiflama puesto, tanto en la butaca derecha como abajo del auto.

El debut impensado hace medio siglo

La historia de Carlos con la butaca derecha arrancó casi por una jugada del destino en 1976:

"Debuté en el 76, hace 40 años largos ya, con el recordado Sergio Faiella, un amigo entrañable que hoy no lo tenemos más y que estaría inmensamente feliz por este agasajo. Faltando tres días para correr en Macachín, La Pampa, a Sergio se le cayó el copiloto por razones personales. Me vinieron a ver al taller con el Chucho Prócoro: 'Mirá que no corrí nunca en mi vida', les dije. Pero fuimos igual. Ahí empezó mi camino", recordó con nostalgia sobre aquel debut.

La gomería recién iniciaba sus pasos y el presupuesto mandaba: la tentación del volante estuvo, pero las cuentas del comercio tenían prioridad. "No manejé porque recién abría la gomería y no podía desviar plata para armarme un auto propio, pero con los años me sentí sumamente cómodo en la butaca derecha y me quedé para siempre como navegante", admitió.

Amistades de fierro y manos abiertas en el taller

La charla trajo al presente a nombres grabados a fuego en el deporte motor pringlense: Sergio Faiella, Edgardo Sánchez y Beto Patrault.

"Sergio fue un amigo incondicional; corrió en camiones, en autos, en todo, y siempre llevó mi publicidad, lo ayudara o no. Se nos fue muy joven... Y Edgardo Sánchez era primo hermano de mi papá, una persona extraordinaria y con un manejo impecable, al igual que el Beto Patrault, otro amigo del alma. Si estuvieran los tres acá, estarían felices de esta distinción", rememoró emocionado.

Esa misma devoción lo convirtió en el auxilio permanente de cuanto piloto necesite una mano, sin fijarse de qué pueblo viene:

"Viene por la pasión. Les armo las gomas, se las desarmo, alineo, balanceo, auxilio a todos los que me llaman. Esta misma semana mandé gomas a Chivilcoy y a distintos lados; muchos trabajos de desarme y alineación jamás se los cobro. Las gomas las pagan, pero la mano de obra se hace de corazón por amor a esto".

De pala en mano armando caminos a buscar la corona con 71 años

Su rol como dirigente y miembro activo de la Asociación de Rally local tampoco descansa. "En la Asociación todos tiramos parejo. A mí estos últimos años me toca recorrer y elegir los caminos, armar los muñecos para las chicanas y organizar las cenas para recaudar fondos. No hay tiempo que perder", resumió.

Pero la gran historia de este Gran Premio tiene un ingrediente deportivo único: con 71 años de edad, Carlos llega con chances concretas de coronarse campeón bonaerense en la exigente Clase Junior junto a Juan Torlaschi (23 años).

"El Juanto tiene 23 años y acelera con las dos patas, hay que saber llevarlo arriba del auto", bromea Carlos. "Sergio Faiella le dio los primeros pasos de chiquito. Tenemos una diferencia para correr con la cabeza: saliendo hasta sextos somos campeones. No es fácil calmarlo porque es joven y va a fondo, pero ya en la octava carrera nos entendemos de memoria. Yo ya salí campeón, pero quiero que él logre su primer campeonato".

Mercedes, la compañera incondicional

Detrás de cada fin de semana de tierra y caminos polvorientos, está Mercedes, su gran pilar:

"A ella el rally no le gusta tanto; va si corremos cerca o si ve que venimos peleando la punta (risas). Pero es una compañera de fierro: me plancha el buzo, me prepara la ropa y jamás me puso un freno. Cuando le dije que volvía a subirme me dijo: 'Si la pasión la tenés, corré'. No tengo más que agradecerle".

Con la humildad de los grandes, Carlos Llano cerró la entrevista con un anhelo para la fecha del 6, 7 y 8 de noviembre:

"Primero le agradezco a Dios por darme salud. Ya más no puedo pedir: que el rally lleve mi nombre es un mimo al alma. Invité a pilotos históricos para que vuelvan a subirse y me acompañen. Los caminos están impecables, firmes y sin vados con agua. Que la gente nos acompañe; ganar el Gran Premio y el campeonato en casa sería coronar toda una vida".

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