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De Pringles a Mónaco: la vida de Dante Bottini

Dante Bottini dio todo por ser parte de los 100 nombres que conforman el ATP; sin embargo, dejó su carrera y se sumó como entrenador de las jóvenes promesas de los circuitos europeos

15/06/2022
De Pringles a Mónaco: la vida de Dante Bottini

Transcribimos una nota de La Nación al pringlense Dante Bottini, la cual editamos por su extensión.

 La vida del deportista profesional requiere de una gran dedicación y una fortaleza mental implacable. Sobre todo en el tenis, donde el juego individual lo es todo. Un porcentaje pequeño de quienes lo intentan llegan al objetivo y los que no, deben reinventarse y hallar su camino. Dante Bottini supo compartir cancha con referentes del tenis nacional e internacional y, tras su decisión de dejar la actividad, dio un giro rotundo a su profesión y encontró en el coach la función que lo llevó a los lugares más importantes del mundo.

 

Nacido y criado en Coronel Pringles, pueblo del sur de la provincia de Buenos Aires, desde muy pequeño supo que la raqueta y la pelota amarilla guiarían su vida. “A los cuatro o cinco años, mis viejos me mandaron a la escuelita de tenis del Club de Pelota con el profesor Alberto Maronna de Bahía Blanca y desde ahí me enamoré del deporte”, contó el propio Bottini.

 

“Después de esos primeros pasos seguí en el otro club del pueblo, Alem. Pero como el nivel de la ciudad estaba pasando por un mal momento, a los 9 o 10 años empecé a viajar todos los fines de semana a Bahía Blanca para medirme con chicos mejores y poder progresar”.

 

“A esa edad ya sabía que me quería dedicar a esto, empecé a competir en los primeros torneos Nacionales y a los 13 me mudé a Buenos Aires”, continuó.

 

Su progreso lo llevó a la posibilidad de afrontar desafíos por el continente. Pero el tenis es una disciplina que requiere de un esfuerzo económico muy importante para poder crecer y Dante debió dar un nuevo paso hacia torneos sudamericanos. De esta manera realizó dos giras y se midió con los mejores de su camada en el emblemático Orange Bowl, en Estados Unidos.

 

Sus buenos resultados y su crecimiento lo llevaron a un nuevo escalón en la persecución de su objetivo: Europa. “Con la intención de dedicarme profesionalmente a la ATP tuve que irme. Eran tiempos difíciles porque ni siquiera había indicios de lo que hoy llamamos La Legión. En Argentina era todo muy costoso, pero conseguimos un sponsor internacional que vino a buscar a los mejores jugadores de Argentina con 16 años y yo fui uno de ellos”, recordó

 

UNA DURA ODISEA EN MOTORHOME POR EUROPA

 

A pesar de la difícil decisión de dejar a la familia, a los amigos y a la escuela secundaria atrás, el joven Dante de 16 años emigró al Viejo Continente. Los certámenes conocidos como Satélites, Futures y Challengers, que son el paso previo que todos los tenistas deben afrontar en su camino hacia la ATP, lo esperaban.

 

En un principio programaron una gira auspiciada por tres sponsors, que le daban casa y personas que los ayudarían con la comida y los quehaceres domésticos. Luego de esos primeros tiempos, decidieron adquirir una casa rodante que se convirtió en su hogar durante la larga gira europea. En ella viajaban, comían y dormían: “Fue una experiencia buena, pero durísima. Vivimos innumerables experiencias en esa casa”.

Al recordar las historias pasadas, Dante relató: “Me acuerdo que en 97′, yo tenía 17 años y teníamos que ir desde Alemania al Trofeo Bonfiglio en Milano. Paramos en una estación de servicio en Polonia para dormir y cuando nos levantamos al otro día, nos habían roto la puerta y le habían robado al hijo del dueño de la empresa que nos sponsoreaba”. Y siguió: “Nos quedamos varados y en esa época no había celulares. Nos tuvieron que venir a buscar desde Alemania, y vivimos una semana con la puerta rota en la calle de Milano mientras jugábamos el torneo. Como esta historia, tengo miles de choques, pinchaduras, lo que te imagines”.

 

EL FINAL DE UNA ETAPA

 

La dura experiencia en Europa donde recorrió el continente con un esfuerzo a puro pulmón, le hizo replantearse su futuro. “Decidí volverme a los 19 o 20 años porque veía que de esa forma era casi imposible llegar a ser top 100, que era mi objetivo”.

 

 “Mejoré el inglés y en 2013 fui a una universidad becado por el tenis y empecé a estudiar business. Hice los dos primeros años y me encontré con la carrera de Sport Manager que me encantó y la seguí con muchas ganas”, comentó. Allí concluyó su formación y consiguió el título, pero dos años antes de recibirse, se topó con una nueva profesión que cambió su vida.

 

En la universidad empezó a entrenar a los más jóvenes y se convirtió en el líder del equipo de tenis. “Empecé a ser coach en el campus hasta que me fui metiendo en algunos clubes. Después, a través de Dany Pereira, acompañé a Paola Suárez como sparring durante varios años, en lo que la preparamos para el US Open, Roland Garros y muchos de los torneos grandes del circuito”.

 

Luego de esa experiencia, a través de un amigo de Bahía Blanca, llegó a la IMG Academy, en Bradenton, Florida, sitio que se convirtió en el hogar de Dante. Tras darles clases a principiantes en los primeros años, pasó a trabajar con profesionales y, uno de los jóvenes talentos que llegó a sus manos, fue el japonés Kei Nishikori.

 

DE VUELTA AL CIRCUITO

 

 “Fue un paso gigante y pegamos buena química desde el principio. El primer año nos fue muy bien y seguimos juntos otros nueve, algo muy poco común”, contó y agregó: “Fuimos escalando de a poco. Él estaba 98 del ranking y terminamos 24 al final de la primera temporada; después llegamos a estar 4 del mundo. Fue muy lindo vivir todo el proceso de cómo evolucionó como jugador y persona”.

 

Durante su experiencia con Kei Nishikori, Dante Bottini se consolidó como un entrenador de primer nivel en el circuito ATP tras llegar con un duro trabajo a ser número 4 del mundo. Pero casi una década de trabajo es un fenómeno muy extraño en la disciplina y la relación llegó a su fin: “Se terminó por una decisión de él, me dijo que los últimos años de carrera quería escuchar otra voz y terminamos de la mejor manera”.

 

UN NUEVO DESAFÍO

 

Tras finalizar su vínculo profesional con el japonés que se convirtió en el tenista más importante en la historia de su país, un mes después Dante fue contactado por el chileno Nicolás Jarry. Sin embargo, al poco tiempo, el tenista fue sancionado por un resultado de doping positivo. Luego de seguir trabajando juntos un año, Bottini contó: “Cuando estábamos terminando el contrato, yo estaba en Pringles y me llamó Grigor Dimitrov que me había hablado ni bien empecé a trabajar con Nicolás. Pero esta vez yo estaba libre y acepté el desafío”.

 

Desde que comenzó su labor con el búlgaro, si bien Dante reside en Bradenton, Florida, pasa la mayor parte del tiempo en las glamorosas calles de Mónaco, ciudad donde vive Dimitrov. No obstante, en un momento de reflexión en medio del bullicio del aeropuerto, aseveró: “Me encanta volver a Argentina y sobre todo a Pringles que es donde me relajo de verdad. Estoy con mis amigos, comemos asados, es muy tranquilo y se respira otro aire. Es el cable a tierra que necesito”.

 

Fuente: La Nación

Nota completa: https://www.lanacion.com.ar/deportes/estuvo-a-punto-de-ser-tenista-profesional-se-reinvento-y-la-vida-le-dio-una-alegria-impensada-nid14062022/

 

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