Investigación Histórica:
"Elenita", un caso que conmovió a la ciudad en la década del ´20
Cristina Bottini, Profesora de Historia e Historiadora, publicó en la página de Facebook: Investigación Histórica - Coronel Pringles, el relato de un hecho que conmocionó a todos, el de Elenita, la "Caperucita Roja de Coronel Pringles"

"Un efectivo de policía y yo hablábamos una tarde sobre los casos policiales resonantes que ha tenido Coronel Pringles y supe comentarle entonces sobre Elenita, un caso de principios del siglo pasado que conmocionó a la región y movilizó a todo un pueblo; dijo desconocer este caso y días más tarde me llamó para que le diera más datos. Su curiosidad e interés hizo que dedicara parte de una tarde para recordar a Elenita y su trágica muerte" escribe en la página de Facebook: Investigación Histórica - Coronel Pringles, Cristina Bottini.
"Omitiré los nombres y apellidos de sus presuntos asesinos y el apellido de Elenita, puesto que aún viven familiares suyos en Pringles -continuó-. Dedico esta publicación a Silvina M".
PUEBLO CHICO,
INFIERNO GRANDE
Se llamaba Elenita T., había nacido en el año 1917, vivía en cercanías del Club de Pesca y cursaba sus estudios primarios en la Escuela N°22.
El día 13 de marzo de 1926 es raptada cuando se dirigía a la escuela, ese día su amiga no la pudo acompañar como era costumbre porque tenía anginas y debió ir sola. Desde entonces y por los siguientes dos meses nadie supo nada más sobre la niña. Al comienzo se especuló con que se había fugado, luego, con el paso de los días y diferentes testimonios que daban cuenta de un automóvil negro con tres ocupantes que rondaba la escuela ese día y a esa hora, y en el cual algunos supieron asegurar ver a la niña cuando huía raudamente hacia las vías de la Estación Roca, fue evidente que se la habían llevado.
Pasaron meses de búsqueda en que nada se supo de ella. El 14 de mayo de ese año un par de pescadores que recorrían las aguas del Arroyo Las Tunas dieron cuenta del hallazgo del cuerpo de Elenita colgado de un cartel a un lado del cauce: la habían ahorcado luego de ultrajarla salvajemente.
En este mismo arroyo vivía un linyera que fue a quien encarcelaron apenas hallar el cadáver de la niña.

Quién, qué, cómo y sobre todo por qué fue la pregunta que se hicieron todos. Pero no podía un caso tan escabroso tener una respuesta sencilla.
Por entonces en la política local se disputaban el poder municipal conservadores y radicales, gobernaba un conservador: Américo Barberio; quien tenía por puntero político a un carnicero que había hecho una interesante base económica y era dueño de una chacra en las afueras del pueblo de la cual se encargaban su mayordomo (un pendenciero conocido y temido, un matón) y un empleado rengo que carneaba los animales para vender en la carnicería y atendía las tareas de la chacra junto al mayordomo.
Las crónicas de la época narraron que el intendente culpó desde el inicio al linyera, que desestimó la investigación que supieron entregarle los peritos señalando a otros culpables, y cerró su juicio sobre aquel vagabundo que vivía a orillas del arroyo.
En ese tiempo el médico de policía era Manuel Bonifacio Cabrera, radical este, opositor, y con aspiraciones de gobierno. Médico que vio el informe de los peritos y tuvo contacto directo con el cuerpo y las evidencias.
La investigación que llevaron a cabo los peritos señalaba al carnicero, al mayordomo y al empleado como autores del asesinato, contaban que el carnicero, quien sufría de sífilis, supo consultar a una bruja de Coronel Suárez para que le curase su enfermedad y esta le había dicho que bebiendo la sangre de una virgen y haciendo ciertos rezos podría lograr tal cosa. Entonces, y siendo el carnicero conocido de la familia de Elenita, visitando asiduamente su casa y tratando con sus padres, planeó el rapto y posterior asesinato: la raptaron a pocos metros de llegar a la escuela y se la llevaron a la chacra que poseía en las afueras, bebió cada día sangre de la niña mordiéndola y cortándola, la violaron todos ellos como animales desalmados, y la tuvieron oculta en un granero, atada, hasta que ya no les sirvió para más nada y terminaron por ahorcarla con una soga y colgarla como trofeo de un cartel que había en el Arroyo Las Tunas.
Según Isidro Moussan, radical este y quien supo narrar a Gabriela Saidón (escritora) sobre este caso para su libro, la política estaba implicada en este caso por omisión; una vez inculpado el linyera, Manuel B. Cabrera llegó a un trato con Barberio para no sacar a relucir la verdad y se aseguró la intendencia en la siguiente votación, Barberio fue entonces a comisario y más tarde Cabrera logró ser Senador. Eso según Isidro, incomprobable fácticamente.
El padre de la niña, quien supo la verdad sobre lo sucedido, fue amenazado de muerte y guardó silencio. Tenía cuatro hijas más que criar. Los asesinos al final murieron libres, el carnicero vivió hasta los 80 años (dicen que se tuvo que ir de Pringles) y el linyera jamás salió de la cárcel.
Fue un miércoles por la tarde cuando el cortejo fúnebre llevando los restos de Elenita pasó por el entonces Municipio de Coronel Pringles (hoy Casa de Cultura) acompañado por la gente del pueblo. Más tarde jurarían no olvidarla colocando una placa en la Escuela N°22 que hacía mención a Caperucita y el Lobo Feroz. "La Caperucita roja de Coronel Pringles", así es como se conoció este caso.
Me acota un lector que la niña Elenita cursaba sus estudios en una Escuela del Barrio Roca, que desconoce su numeración, y que la placa que se encuentra en el cementerio y hace alusión a Caperucita y el Lobo Feroz fue donada por la Escuela N° 2.
Agradezco esta información y cualquier otra que puedan aportar puesto que a nivel local el diario que podría poseer las crónicas del hecho tiene digitalizando sus semanarios más antiguos y la Biblioteca Pringles carece de copias por haber sido creada en la década del 30, siendo el caso de la década anterior.
La información más actual fue lograda por Gabriela Saidón y Fernando Fagnani, quienes la volcaron en forma de cuento omitiendo también apellidos y nombres, por medio de entrevistas (fuentes orales) a quienes fueron actores secundarios del hecho como la mejor amiga de Elenita y el radical Moussan.
CRISTINA A. BOTTINI-PROFESORA DE HISTORIA-HISTORIADORA
9.4ºc